«Me sorprendería ser campeón del mundo a los 50, pero ¿quién sabe?»

Publicado por el jun 22, 2012

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Viswanathan Anand es el deportista con más seguidores del planeta, después del baloncestista chino Yao Ming. En su país, donde gente no falta, es un auténtico ídolo. Ha ganado cinco veces el campeonato del mundo de ajedrez y casi tendría derecho a ser un imbécil engreído, pero su amabilidad y humildad te pillan siempre por sorpresa. Después de unas simultáneas que dio en Madrid organizadas por su patrocinador, la empresa de tecnología Niit, el embajador indio en España dejó claro lo que supone Vishy para sus compatriotas: «Vosotros tenéis a Nadal; nosotros a Anand».

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Vishy Anand, pentacampeón del mundo de ajedrez

Hoy aparece en ABC, en la versión en papel, una versión algo más corta de esta entrevista con el campeón del mundo de ajedrez, el único gran maestro que ha ganado el título en tres modalidades distintas (eliminatorias, liga y duelo directo), y que además ha sido capaz de conseguir la corona en partidas relámpago y en ajedrez clásico. Anand, el Tigre de Madrás, se preparó para el último Mundial durante tres meses, a un ritmo de once horas diarias de trabajo y otra hora y pico de ejercicio. Solo descansaba los domingos. Incluso los genios deben trabajar duro para conseguir sus metas. Lo que viene a continuación es la conversación completa, casi sin editar, con al añadido de algunos enlaces. Si te gusta el ajedrez o te interesa el personaje, creo que vale la pena.

Usted tiene 42 años. No quiero llamarle viejo, pero ¿dónde está el límite?

Soy consciente de mi edad, aunque no hable de ello, y seré campeón mientras pueda, al menos hasta finales de 2013 o principios de 2014. Luego ya veremos. En general, entiendo que con la edad pierdes cosas, pero también puedes compensar con cierta sabiduría y visión. En algún momento puedes tranquilizarte sabiendo que has visto todo tipo de situaciones y te puedes enfrentar a ellas con más calma. Yo sufría muchos más colapsos nerviosos cuando era joven que ahora. Por ejemplo, contra Kasparov en Nueva York -aquel Mundial se celebró en el piso 107 de una de las Torres Gemelas, en 1995- o en el desempate con Karpov. Últimamente me siento más estable y creo que está vinculado a esa experiencia. También los viejos tenemos recursos que podemos utilizar, aunque entiendo que la tendencia va en otra dirección.

¿Sería posible mantener el título hasta los 50?

Lo dudo mucho. Me sorprendería, pero ¿quién sabe? Uno no planifica ganar cuatro o cinco mundiales, planificas el siguiente. Cuando llegue, intentaré hacerlo lo mejor posible. He ganado cinco títulos pero fui casi el último en enterarme de que era el quinto. Para mí solo cuenta el match que me toca jugar ahora. A lo mejor cuando tenga 70 años me fijaré en lo conseguido.  

En Moscú usted y Gelfand fueron muy criticados. Kasparov llegó a decir que por primera vez el campeón no sería el mejor del mundo. ¿Se siente suficientemente valorado por lo conseguido o le importa poco? ¿Es sensible a las críticas?

Las críticas pueden ser sobre mil cosas. Cuando uno es campeón del mundo y juega un match no solo valen los piropos, también hay críticas. Yo mismo no soy muy consciente de ellas. Cuando gané el título el 30 de mayo contra Boris solo pensé en cierto alivio, no en cómo me veían los demás. También he recibido muchísimas felicitaciones y comentarios de gente que apreciaba mi victoria. No me siento maltratado en absoluto. Mire la recepción en el aeropuerto en Chennai y del jefe de nuestro Estado. Si uno hace cuentas, salgo muy favorecido.

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Anand no exageraba cuando hablaba del recibimiento en Chennai

Su duelo contra Gelfand mostró ideas muy interesantes, pero sobre todo para las piezas negras. ¿Es una tendencia del ajedrez actual?

Sí, últimamente la tendencia favorece a las negras, es curioso, pero puede dar un vuelco en cualquier momento. En los últimos años han cambiado las tornas. Pero en general, es verdad. No solo se trata de que las negras están neutralizando a las blancas. Creo que las aperturas están perdiendo algo de peso en detrimento de las sorpresas y la flexibilidad de los planteamientos, pero esto puede volver a cambiar, No sé cómo evolucionará. En este match me resultó muy difícil sorprender a Gelfand. Supo evitar todas las sorpresas que le habíamos preparado. Directamente no me permitió introducirlas. Y me pareció que por la manera en la que vino a jugar con blancas quería evitar las sorpresas más violentas y solo permitir ciertas cosas. Él se preparó muy bien. En conjunto, en las seis primeras partidas las negras lograron igualar muy fácil, luego hubo dos partidas decisivas y volvimos al equilibrio, aunque la novena no fue tan fácil. La décima y la duodécima tuvieron ideas interesantes, además.

Sin embargo, el exceso de tablas fue evidente, al menos para el público. ¿Debería hacer algo la FIDE para evitar tantos empates en los encuentros a tan alto nivel?

Siempre se puede prohibir que los jugadores ofrezcan tablas.

¿Sería partidario de introducir novedades más drásticas, como sortear la posición de las piezas, como proponía Fischer?

No estoy seguro. No creo que haya llegado el momento para tanto cambio. Sí sé que está bien mantener el formato de match entre dos personas para un evento importante, como el campeonato del mundo.

Quizá serían necesarias más partidas.

No. Este match estaba muy igualado, pero porque los dos elegimos un planteamiento muy parecido y somos similares en nuestra forma de ver el ajedrez y en nuestras estrategias. Uno se anticipó al otro. Con distintos rivales no habría ocurrido esto. El ordenador solo muestra la igualdad, pero eso no quiere decir que dos personas con distintas miradas no puedan descubrir algo interesante.

Es posible que jugar a un ritmo más rápido favoreciera el espectáculo, como se vio en las partidas de desempate, que fueron más emocionantes.

Insisto en que con distintos rivales o planteamientos habría sido muy distinto. En enero, cuando empecé a entrenar, planteé nuevas formas, estudié otras estrategias, pero luego no tuvimos tiempo de aplicarlas y al final coincidimos en nuestra manera de enfocar el duelo. En este match el problema es que una y otra vez tomamos decisiones basadas en muchos factores que quedaban ocultos, pero que eran muy interesantes. Es difícil transmitir todo esto.

Volviendo a su primera respuesta, la gente habría agradecido que les obligaran a jugar más, a apurar la lucha antes de firmar las tablas.

Puede ser, aunque la verdad es que muchas posiciones, al menos en las primeras seis partidas, se podrían haber prolongado pero sin consecuencias. La duodécima, excepto por un error, eran tablas muertas. No valoré la situación bien [aquí Anand empieza a enumerar variantes a toda velocidad]. Como yo había abandonado mis esperanzas de ganar, al cambiar él la línea prevista no lo aprecié lo suficiente. Fue una reacción psicológica. Pero fue casi la única partida en la que paramos antes de tiempo innecesariamente. E incluso así era igualada. Las negras tenían compensación y mis analistas me dijeron luego que las tablas eran el resultado correcto.

¿Hasta qué punto son importantes esos analistas?

Son fundamentales para manejar la cantidad de información que movemos hoy en día. Su influencia varía en cada partida. Pueden valer más en determinados momentos. Todo se decide en un instante y a veces un consejo clave vale más que muchos meses de trabajo. Así, las decisiones empiezan a pesar más, quizá porque con los ordenadores la preparación es tan avanzada que lo que más vale es un ajuste en un punto concreto. Las partidas se ganan por detalles mínimos.

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Anand y su mujer, Aruna, tratados como héroes en la India

¿Los equipos ya no incluyen psicólogos ni parapsicólogos, como en los años setenta?

No digo que sería inútil, pero yo me siento incómodo con esto y por eso no recurro a ellos.

¿Si supiera que el otro equipo tiene uno, los contrataría?

Tampoco me interesa. Con mi mujer tengo suficiente. Nos entendemos realmente bien, no solo como marido y mujer. Ella ha estado en tantos campeonatos que entiende cómo me siento en cada momento, lo antisocial que me vuelvo…

Resulta difícil de creer.

Durante un match no quiero hablar con nadie. Te mueves en un mundo de nervios difícil de explicar. Incluso cuando vuelvo a la realidad no puedo recordar bien el nivel de emociones negativas que llevo. Pero no me veo consultando a un psicólogo ni nada parecido.

Sin Aruna, ¿podría haber llegado a campeón del mundo?

Es difícil, la verdad. Muy difícil, porque ayuda mucho y realmente forma una parte tan integral del equipo de ajedrez que es difícil imaginarlo.

¿Necesita el ajedrez un duelo Anand-Carlsen?

Sería magnífico. Es un rival muy rentable y además supone un gran contraste, pero no quiero despreciar a los demás. Magnus Carlsen es un talento que el mundo del ajedrez ve una vez cada siglo, pero en este momento tenemos a otro superdotado, Aronian, y también están Gelfand, Kramnik e Ivanchuk, que son de una generación anterior. Vienen de los ochenta y en los últimos 25 años han estado ahí. Pero sí, Carlsen es un superdotado y es joven, noruego, atractivo… Sería bueno jugar con él.

¿Qué sensaciones le quedan del Mundial?

Fue muy intenso. Creo que los dos jugadores sentimos esa intensidad. Hay jugadores muy fuertes, como Aronian y Kramnik, que pudieron sentirlo desde fuera, pero entiendo que para mucha gente fue más difícil de ver. No sé qué habría que hacer, quizás aprender a comunicar mejor a través de comentaristas o de alguna otra forma. Hoy en día es difícil, con tanta preparación, mostrar todo lo que hay detrás de cada partida.

¿Cómo vivió el error definitivo de Gelfand? ¿Sintió que recibía una especie de regalo del cielo?

No fue un exactamente un regalo. Él estaba ya bajo presión. Yo pensé que las blancas estaban mejor, pero él y muchos pensaban que las negras estaban bien, si se evalúa mal. Es verdad que tuve suerte al igualar tan rápido un match tan reñico, justo después de mi derrota. Si no hubiera sido así, luchar en las últimas cuatro partidas con la presión de tener que ganar habría resultado desagradable, pero no creo que la partida fuera un error en el vacío.

Una vez me dijo que le gusta el fútbol y el Real Madrid ¿Sigue la Eurocopa?

Sí, un poco. Vi el España-Italia [todavía no se habían jugado más partidos de nuestra selección] y para mí era como ver al equipo más atractivo contra el más pesado.

¿Quién cree que ganará?

Creo que España es favorita, aunque muchos dicen que es difícil. Es el mismo equipo pero no todos están en su mejor momento.

Desde su experiencia, ¿qué es lo más difícil de volver a vencer?

Yo, por ejemplo, en todos los matches me comparo, sin poder evitarlo, con el Mundial contra Kramnik, porque fue como un sueño. He tenido que reconocer que aquello fue idílico, porque casi todo lo que quería que apareciera sobre el tablero apareció. Él entró en mi preparación, al contrario que Gelfand, y eso no se puede repetir cada vez. Tengo que recordarme a mí mismo que el sueño era aquello y que no me puedo basar solo en eso. Para España, ocurre algo parecido. Quizá sea mejor olvidar la última Copa del Mundo y la Eurocopa, pero entiendo que es imposible.

¿Para cuándo se producirá el boom definitivo del ajedrez indio?

Espero que se produzca pronto, pero es difícil de predecir. Uno puede crear la base, pero luego tiene que ocurrir. Además, hoy en día hay tanta competencia y tantos grandes maestros fuertes que a veces romper es difícil.  

Anand joven y famosos GM.jpg

Una imagen histórica para despedir la entrevista. Un jovencísimo Anand aparece junto a un grupo histórico de grandes maestros. Hay tres campeones del mundo. ¿Eres capaz de identificarlos a todos?

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Jugar con Cabeza © DIARIO ABC, S.L. 2012

Además del fútbol, hay otros juegos que se practican con la cabeza. Son buenos para prevenir el alzheimer y el riesgo de lesión disminuye. Ajedrez y poker ocupan un lugar preferente en este blog. Más sobre «Jugar con Cabeza»

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