Juan Carlos I y otros reyes que jugaban al ajedrez

Juan Carlos I y otros reyes que jugaban al ajedrez

Publicado por el jun 2, 2014

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Puede que el deporte rey sea el fútbol, pero el rey de los juegos es el ajedrez. Para probar que no es solo un dicho o una exageración, numerosos monarcas lo han practicado, como Juan Carlos I, en muchos casos como parte de su formación académica y personal. Alguna vez (pocas, por desgracia) las batallas sobre el tablero lograron evitar otras mucho más cruentas. No hace demasiado citábamos por aquí a los presidentes de Estados Unidos aficionados al juego. Ahora toca recordar a los monarcas, emperadores, soberanos y otros gobernantes.

Una de las páginas del códice de Alfonso X el Sabio

Una de las páginas del códice de Alfonso X el Sabio

En España, Juan Carlos I aprendió a jugar al ajedrez de niño, como prueba la fotografía de arriba, encontrada en el insondable archivo de ABC gracias al magnífico equipo que capitanea Federico Ayala. En ella, el futuro rey, que tenía doce años, aparece jugando con su preceptor, el padre Zulueta.

Antes, otros reyes demostraron su cariño o incluso pasión por el ajedrez, en España y en otros países. Alfonso X el Sabio (1221-1284) no solo era aficionado, sino que llegó a encargar la escritura del «Libro del ajedrez, dados y tablas», el más antiguo sobre nuestro juego del que tenemos constancia. El Monasterio del Escorial guarda el único original conocido, aunque se conservan también algunas copias de incalculable valor.

Portada de ABC en la que Alfonso XIII se mide con el campeón de España, Manuel Golmayo

Portada de ABC en la que Alfonso XIII se mide con el campeón de España, Manuel Golmayo

Alfonso XIII fue otro monarca ajedrecista. Incluso hay una portada de ABC que lo atestigua, en la que aparece jugando contra con el comandante de Estado Mayor Manuel Golmayo, «a quien ganó Su Majestad», como informaba el diario el 19 de mayo de 1921. Parece evidente que Golmayo, tres veces campeón de España (de forma oficial, porque en torneos no reconocidos los ganó casi todos entre 1902 y la década de los treinta) no hizo demasiado por contrariar a su célebre oponente. De la fotografía llama la atención lo difícil que es distinguir a primera vista a ambos jugadores. El Rey, como cuando jugamos con blancas, está a la derecha.

En el Reino Unido, se sabe que el Príncipe Carlos también juega al ajedrez e incluso que estableció la todavía joven tradición de sustituir el famoso beso en el balcón por una partida con la Princesa Diana. La Reina Isabel II también sabe jugar, aunque alguna vez confesó que aprendió «a fuerza de golpes», a base de derrotas.

Parece que ya en el siglo XVII Carlos I también fue un entusiasta de los jaques. Su juego más valioso, fabricado en 1607, fue subastado hace un par de años 600.000 libras.

Mucho antes, el primer rey de Inglaterra, Canuto, jugó con Earl Ulf de Dinamarca una partida, célebre porque el primero trató de rectificar una jugada, lo que enfureció a su rival. La disputa que siguió a aquel hecho tan trivial acabó incluso con alguna ejecución.

El rey Muley Hassan de Marruecos no se quedó atrás y jugó alguna vez al ajedrez usando prisioneros como piezas. Las capturadas eran ejecutadas allí mismo, como parte del espectáculo. Kurt Vonnegut quizá se inspirara en estos hechos en «Todos los caballos del rey», donde el embajador estadounidense, su familia y otros rehenes reciben el mismo tratamiento cuando son capturados en China.

Otras extravagancias, no tan violentas, fueron cometidas por el emperador Akbar de la India, que llegó a jugar en un tablero gigante con elefantes y caballos. Otro emperador, el mogol Shah Jehan, célebre porque mandó construir el Taj Mahal, utilizó como piezas a 32 vírgenes, que el ganador se llevaba como premio.

Muerte de Iván el Terrible

Muerte de Iván el Terrible

La historia y la literatura también mencionan asimismo a un príncipe de Babaria, Pippin, que indignado por las constantes derrotas golpeó con una de las torres a su rival hasta matarlo.

Figuras como Napoleón, Carlomagno, Robespierre, Tamerlán (descendiente de Genghis Kahn) y el zar Iván el Terrible también practicaron el arte de los gambitos y las celadas. Este último, de hecho, falleció en el siglo XVI mientras disputaba una partida contra Boris Godunov, escena inmortalizada en el cuadro de la izquierda. Y sin salir de Rusia, Catalina II llegó a enfrentarse al famoso autómata «El turco», el primer tramposo de la historia del ajedrez.

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Jugar con Cabeza © DIARIO ABC, S.L. 2014

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