Magnus Carlsen arrasa en las rápidas y renueva el título de campeón mundial

Magnus Carlsen arrasa en las rápidas y renueva el título de campeón mundial

Publicado por el Nov 28, 2018

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Magnus Carlsen ha demostrado que en el ajedrez rápido no tiene rival. Fabiano Caruana aguantó en el ajedrez clásico con doce tablas consecutivas, pero en las partidas de desempate no tuvo ninguna opción. A mayor velocidad, el campeón ha impuesto la impresionante potencia de su procesador. En la primera partida, el noruego tuvo gran ventaja, luego la perdió y, cuando parecía que se iban a firmar las tablas, Fabiano cometió un error, con el que probablemente firmó su sentencia de muerte. En la segunda, más obligado aún por el marcador, Carlsen se impuso con pasmosa facilidad. En la tercera no pasó ningún problema y se impuso otra vez. Resultado: 3-0 a favor del campeón, al que le ha sobrado una partida. El favorito ha demostrado por qué lo era y por qué confiaba tanto en las partidas rápidas.

Foto: Tolga Akmen (AFP)

La presión que sufren los jugadores se palpa en esta foto de Patricia Claros Aguilar

 

Así fue la narración en directo:

En la primera partida de desempate, el noruego, con blancas, recurre a la apertura inglesa, en la que las líneas no son tan forzadas como en las partidas que empiezan con peón de rey. En realidad, la primera partida la hace Lucy Hawking, hija de Stephen Hawking, que casi abre con c3, lo que habría supuesto una apertura zaragozana, inédita en las partidas del Mundial.

La preparación teórica del aspirante es uno de sus fuertes y lo que quiere Magnus es empezar a pensar cuanto antes. Con un tiempo limitado, es donde puede demostrar su superioridad.

David Martínez, en la versión en español de Chess24, donde unas 30.000 personas siguen la partida en directo, se muestra sorprendido por los riesgos que asume Caruana. Hacia la jugada 10, las máquinas ya prefieren la posición del campeón, aunque su ventaja todavía no es decisiva.

Las damas desaparecen del tablero y la partida se encamina hacia un final prematuro. La duda es si aguantará el negro, quien por si acaso se guarda un peón de más en la chistera. Sorprende, entretanto, que Carlsen ya esté peor de tiempo, un síntoma de que Fabiano se está liberando con negras.

Alexander Grischuk comenta que «Caruana intenta de verdad cambiar su estilo y mover rápido a toda costa». El tiempo siempre juega un papel esencial en estas partidas.

Posición después de la jugada 23 del negro

 

En la jugada 19, llega el primer momento crítico para Caruana. Tiene que hacer un salto de caballo único. No es demasiado difícil, pero no hay margen de error. Lleva más de seis minutos pensando una sola jugada en posición crítica.

Carlsen pensó cerca de diez minutos su jugada en esta posición. La inversión fue rentable a la postre

Caruana no la ve. O ve otras cosas que los ordenadores ignoran. Estos, en cualquier caso, dan al blanco una ventaja equivalente a dos peones, algo casi siempre definitivo. La posición del negro se mantiene con alfileres y si se sostiene es con recursos tácticos casi inverosímiles.

Magnus tiene más tiempo y debería ser capaz de encontrar el camino a la victoria. Anish Giri cree que lo hará, pero lleva casi diez minutos pensando la jugada. Peter Svidler opina que es muy difícil «en términos humanos». Empieza apurarse de tiempo. Es más de un tercio del tiempo total que tiene para toda la partida. Él sabe que su movimiento puede ser decisivo. Parece que no hace la mejor y opta por un final con ventaja más limitada pero estable.

David Antón dice que le parecen tablas. La ventaja, objetiva, es de un peón, en un final de torres (¿quién dijo que todos los finales de torres son tablas?) en el que Caruana tiene cortado al rey blanco.

Hacia la jugada 30, Caruana tiene más de tres minutos, y Carlsen algo menos. La diferencia de tiempos no es demasiado grave todavía.

Después de la jugada 31, que a Carlsen le cuesta un minuto entero, la máquina ya augura tablas. Caruana está jugando el final con la perfección de un robot. Y justo cuando la partida parecía encaminada hacia el empate, Fabiano mueve rápido y comete un error decisivo. El único en mucho tiempo, pero suficiente para que el campeón lo aprovechara con su gran técnica. El final no era sencillo, sobre todo con unos segundos en el reloj, pero Magnus no perdonó más.

Resultado: 1-0 a favor de Carlsen, después de 55 jugadas.

 

Magnus Carlsen no es fácil de destronar, pese a su aspecto distraído. Foto: Tolga Akmen (AFP)

Segunda partida

Como dice Susan Polgar, no hay tiempo para las celebraciones. Fabiano abre de peón de rey, como se esperaba, y volvemos a la vieja defensa siciliana, variante Pelikán, que ha supuesto uno de los grandes debates teóricos de este Mundial. Los dos grandes maestros parecen conocer bien el terreno y hacen 16 jugadas a toda velocidad.

Magnus es el primero que se para a pensar, en la jugada 17. El superordenador Sesse, pese a su procedencia noruega, otorga a Caruana algo de ventaja (cerca de un peón, +1.05), con admirable objetividad.

¿Está decidido el Mundial? Carlsen es más favorito que nunca, pero quienes conocen a Fabiano aseguran que el tipo es capaz de jugar la siguiente partida a una derrota sin mostrarse afectado por el resultado. En este caso parece inhumano un comportamiento así.

Afectado o no, el italoamericano se lanza al ataque en la jugada 21, pese a que todavía tiene su rey en el centro. Lo prudente, y quizá lo correcto, habría sido enrocarse. Carlsen sí se enroca, con buen criterio, pero la posición es muy compleja y tampoco está a salvo del todo.

Posición después de 25 Cd5

En una fase tan temprana de la partida, Fabiano logra llegar a c6 con uno de sus peones. ¿Misión suicida? No es nada fácil jugar aquí, pero la forma de quemar sus naves es interesante, como mínimo.

Susan Polgar analiza la posición como buena para el negro y dice que «Caruana simplemente está jugando movido por la adrenalina. «Pelea por su Vida Ajedrecística en esta partida. No tiene otra elección que conseguir que pase algo. No puedo culparle, y espero que Carlsen cometa errores».

Pero quien los comete es Fabiano, de nuevo. En su afán por no permitir unas tablas relativamente fáciles de Carlsen, lanza su peón hasta la penúltima fila, que parece un error grave. Solo lo endiablado de la posición le da esperanzas.

En la jugada 28, el blanco está totalmente perdido. El Mundial parece completamente decidido.

Resultado: 2-0 a favor de Carlsen.

 

Fabiano Caruana, un digno aspirante. Foto: Patricia Claros Aguilar

Tercera partida (y última)

La necesidad del aspirante nos permite ver una defensa siciliana de Caruana (no se puede permitir otra Petrov), que Carlsen intenta anular con un c4 rocoso. Fabiano se sale de lo más habitual y se deja igualar, pese a llevar las blancas. El único peligro es que se pase de prudente. La única ventaja para el americano es que, con casi todo perdido, sentirá menos presión y podría jugar más libre.

El todavía aspirante juega rápido, otra de sus escasas bazas restantes, pero el campeón no cede ni un milímetro. La idea del primero es mantener la partida viva, sin cambiar piezas, para mantener la tensión todo lo posible y ver qué ocurre. En la jugada 20, las negras tienen cinco minutos más en el reloj.

«Fabiano está jugando bien en la tercera partida», dice Jonathan Rowson, «creando desequilibrio, manteniéndose sólido y esperando su momento». Otro Jonathan, Tisdall, añade que, después de perder la segunda partida, el rostro de Caruana reflejó por un momento el dolor que debía de sentir por dentro, pero que enseguida volvió a mostrar su habitual «aspecto imperturbable de determinación». Eso es algo que no se le puede negar a «Fabi».

Antes de la jugada 30, Carlsen emprende una pequeña liquidación de Material. El americano juega con precisión y evita que el barrido sea total, pero parece difícil que logre alguna ventaja. «Hay juego», dice David Antón, siempre optimista, pero prosiguen los intercambios.

En la jugada 33, ya estamos en un final de dama y alfil (Magnus) contra dama y caballo (Fabiano), igualado, pero difícil de jugar. Fabiano presiona, más por obligación moral que por otra cosa, y se queda en una posición perdida una vez más. El noruego consigue tener dos damas sobre el tablero, justo antes de que Caruana abandone.

Carlsen gana el título por cuarta vez, ante un rival más que digno. ¿Quién puede criticar ahora la decisión del campeón de apostarlo todo por las partidas rápidas? Unos 600.000 dólares (530.000 euros) le han dado la razón, aunque los 500.000 (440.000 €) de Caruana tampoco están mal del todo. La pelea real no era por el dinero.

 

 

 

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