¿Votar contra Europa o votar contra Cameron?

Publicado por el jun11, 2016

Compartir

Llamémosla la londinense X. Su voto será solo uno más de los que el próximo 23 decidirán si el Reino Unido abandona la Unión Europea, pero sirve como testigo de una tendencia inadvertida hasta ahora por los sondeos. Esta británica hija de inmigrantes jamaicanos votó en las últimas elecciones a los laboristas, pero, pese a que Jeremy Corbyn ha pedido el voto para el «remain», no seguirá sus consejos y elegirá la papeleta del «Brexit». Una paradoja que, según me cuenta, podrían compartir muchos compatriotas y que tiene dos motivos fundamentales.

En primer lugar, la campaña proeuropea ha elegido como argumento fundamental el miedo. Como ya sucedió con la independencia de Escocia, una batería apabullante de informes del establishment financiero nacional e internacional alerta de terribles consecuencias para la economía de consumarse la ruptura. Pero lo cierto es que la historia demuestra que los británicos no son gente fácil de amedrentar. La londinense X se huele que detrás de todos esos vaticinios apocalípticos no hay más que el interés espurio de sus promotores por mantener el status quo, y que desafíos económicos por resolver los habrá dentro o fuera de la UE. La cuestión es si afrontarlos en solitario o a bordo de la agrietada nave comunitaria.

Sin embargo, la segunda y más poderosa razón en la balanza de la londinense X es la figura del primer ministro, David Cameron. Los votantes sienten que será él el examinado el día 23, no las ventajas e inconvenientes de la pertenencia al complejo laberinto burocrático y legal de la UE, al que conocen mucho peor.

La errática trayectoria de Cameron en el largo pleito del Brexit alienta sus dudas. Primero promovió el referéndum presionado por el auge de la eurófoba UKIP, apuesta ganadora que le llevó a barrer en las generales de 2015; luego completó a toda prisa un proceso negociador con sus socios europeos que tuvo más farfolla que enjundia; y ahora se presenta ante el electorado vendiendo una pertenencia que hace poco él mismo cuestionaba.

Europa no es tan importante para los británicos como para sí misma y serán claves internas las que determinen el resultado. Ya ocurrió en el pasado que el descontento doméstico se tradujo en sonoros reveses a la integración. En 2005, franceses y holandeses mandaron al limbo de la historia el proyecto de constitución común europea con una negativa en sendos referéndums que lo era más a sus gobiernos nacionales que a un texto que representó el último estertor federalista en una Unión que entraría después en el diván.

Como ellos entonces, los británicos andan enzarzados en una rebatiña doméstica en la que una decisión de impacto global como la que han de tomar queda eclipsada por la cada vez más agria pugna por el liderazgo en el Partido Conservador y las ambiciones de Boris Johnson, otrora admirado alcalde de Londres. Sea cual sea el resultado, tanto a Europa como a los «tories» les va a costar cerrar las heridas abiertas.

 

Quizá también te interese:

Populismo de Oxford

 

En Twitter: @golmo

 

Compartir

ABC.es

Poder blando © DIARIO ABC, S.L. 2016

En relaciones internacionales se entiende como poder blando la capacidad de un país de alcanzar sus objetivos mediante la atracción y la persuasión más que por la fuerza.Más sobre «Poder blando»

Categorías
Etiquetas
junio 2016
L M X J V S D
« may   jul »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  
Categorías