Ghosting

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Publicado por el jul 9, 2015

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Espero que ghosting no se convierta en el enésimo anglicismo innecesario incrustado en nuestras vidas. María Estévez cuenta brillantemente en ABC que la palabra define la actitud de quien rompe una pareja sin dar la cara. Como Daniel Day Lewis, que habría cortado con Isabelle Adjani por fax. Como ahora Charlize Theron, que ha zanjado su noviazgo con Sean Penn y no responde a sus mensajes, notas ni ramos de flores.

El californiano aprovechó un rodaje para liarse con la doble de rodaje de Theron. Ella se enteró y le ha aplicado el ghosting: desaparecer sin dar explicaciones frente a frente. En vez de montarle un numerito de celos en una cafetería con platos combinados, ha enviado un comunicado de separación a la revista People.

El debate sobre la supuesta cobardía de no haber dado la cara huelga; no sabemos si Theron no quiso escuchar ni la menor excusa del actor o si lo que ocurrió fue precisamente que ya había oído demasiadas. Quizá Penn solía jugar partidos fuera de casa como hizo durante la película, algo que no contribuye a dar estabilidad a las parejas ni a que conserven ese nombre a partir del momento en el que ya albergan a tres personas.

Separarse de medias naranjas conocidas a través de la Red es más asumible que practicar el clásico ir a por tabaco: huir de tu cónyuge de décadas caminando sobre terciopelo y cerrando sin hacer ruido la puerta del domicilio de ambos. El contacto por Internet lo banaliza todo y cortar sin despedirse está de moda. Mi compadre @fitohumorista señala que antiguamente había que conocer a alguien antes de llamarle amigo. Ahora tenemos miles de amigos, pero no sabemos dónde viven, qué beben ni si les brillan los ojos durante un diálogo chispeante. Relaciones someras que ya no requieren nuestras formas tradicionales de cortar: el femenino el toro por los cuernos y el masculino camuflaje. Si ella te dice “tenemos que hablar”, debes saber que ya no es tu chica sino una chica, y que tú estás muerto. Él, en cambio, usualmente no se atreve a hablar de terminar nada y por eso dice con menos gallardía Tenemos que darnos un tiempo. No especifica que quiere que el tiempo abarque ya toda la eternidad. Si está convencidísimo de que quiere dejarla, empieza diciendo precisamente lo contrario: Nena, estoy muy confuso.

El bueno de Sean quizá alegase que el parecido físico lo había confundido hasta el punto de llevarlo a acostarse con quien no quería, pero Charlize sabe que eso es imposible: no hay dos mujeres que huelan igual.

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