Eufemismos peligrosos

Eufemismos peligrosos

Publicado por el dic 18, 2014

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Un funcionario australiano advierte que cuando señalamos al secuestrador del café “no hablamos de un musulmán, sino de un terrorista”. O los políticamente correctos con cerebro espongiforme dominan también la zona austral de la biosfera o está vedado ser simultáneamente musulmán y terrorista. Si es así, muchos barbudos se están saltando la prohibición todos los años. No es fácil encontrar lobos solitarios que alardeen de ser cristianos fundamentalistas y maten a tiros a clientes de una cafetería. Tampoco monjes que irrumpan en un colegio y asesinen a los niños a sangre fría en nombre de Buda.

Nuestro diccionario define eufemismo como “Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”. El hombre ha hecho cosas terribles en aras del decoro y de la eufonía, que significa buen sonido. Para defender ambas causas se pueden combinar los elementos acústicos de las palabras, pero también es posible maquillar su contenido semántico u ocultar una parte del mismo. Supongo que quienes esquivan el sintagma correcto “violencia en el fútbol” y dicen “violencia en el deporte” se refieren a los aficionados al tenis que apalean a otros con barras de acero y los matan tirándolos al río. O a esas avalanchas tipo Heysel del mundial de motociclismo con orgías de sangre en las que mueren treinta y nueve aficionados.

La esencia del eufemismo es ocultar. Esconder hasta lo más esencial y evidente, siempre bajo la apariencia de intentar evitar algún mal mayor, y a partir de ahí informar de manera sesgada. Por ejemplo, maquillar la causa de una muerte en una necrológica como “una larga y penosa enfermedad”. Al hacerlo, se escupe sobre la cara del muerto como si su final hubiera sido vergonzante. Las asociaciones contra el cáncer nos piden que digamos “cáncer”, precisamente para que la sociedad se acostumbre a convivir con la enfermedad.

Un abogado dice que es abogado y un abogado idiota afirma ser un jurisconsulto. Un ayuntamiento sortea “soluciones habitacionales”, pero sospecho que habla de pisos. Mi hermana ha ido a la pelu a depilarse “el labio superior”, pero no tenemos vello en los labios, así que puede que hable de su bigote. Mi novia me ha anunciado que “tenemos que hablar”. Esa frase significa el fin y podría encargar que la esculpieran sobre mi lápida.

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