El ataque de los mercados

El ataque de los mercados

Publicado por el nov 8, 2013

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Es falso. El ataque de los mercados es un invento de la prensa. Ahora que las cosas nos van algo mejor, podemos pararnos a reflexionar sobre lo que los periódicos decían cuando nos costaba carísimo pagar nuestras deudas. No hay ataque porque no existen agresor, arma ni agredido. Con la expresión ataque de los mercados se culpa a entidades extranjeras evanescentes de errores económicos cometidos por el gestor actual o heredados del anterior. Cuando pedimos dinero, los inversores (especuladores, para otros) nos lo cobran más caro cuanto menos se fían de que se lo vayamos a devolver y eso hace subir o bajar nuestra cotización. A Suiza el dinero no le cuesta menos porque la proteja un escudo antimisiles, sino porque la cubre la égida de su prestigio. Conforme va aumentando el nuestro, usted va oyendo hablar de menos ataques. Cuando todo era negro, si los periodistas nos referíamos a la estrategia de nuestros acreedores el culpable resultaba ser el que había pedido tanto dinero prestado para que lo devolviéramos todos. Si escribíamos sobre el ataque imaginario, le echábamos la culpa a alguien desconocido pero con intenciones antiespañolas malignas. Como lo de la conjura judeomasónica.

La encerrona de falsos antónimos que gira sobre las expresiones políticas de crecimiento y políticas de austeridad también es peligrosa. Lo contrario de crecimiento no es austeridad sino decrecimiento, igual que lo opuesto a mayor no es pequeño, sino menor. No decimos “más menor”. Ahorro es el término ideal para el que manda porque suena bien. El disfemismo que utiliza el opositor en su lugar es austeridad. Quien no quiere seguir gastando dice gasto, pero quien quiere hacerlo cita la palabra inversión. O también política de progreso. Hay políticas de progreso que nos hunden. Trampas semánticas. Recortar significa cercenar lo que sobra y normalmente nadie quiere que le amputen nada, así que el que recorta no dice recortar sino ahorrar. Cuando gobernantes y opositores intercambien los puestos, seguramente harán lo mismo con el vocabulario.

No hay ataque de los mercados. Lo único que hay es que tanto el Estado como las familias tenemos la costumbre de comprar con un dinero que no tenemos y luego hay que devolverlo.

Bancaja maravillosa

Los demás europeos, en general, no piden dinero porque consideran que eso les hace perder soberanía: se gastan sólo lo que tienen.

@rafaelcerro

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