Vida, propiedad privada y escándalo

Vida, propiedad privada y escándalo

Publicado por el oct 19, 2014

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Hay en todo este escándalo de las tarjetas un elemento de inquisición que se entiende y otro de Inquisición que no tanto. Con todas las cautelas, explico lo que a mí de verdad me preocupa: ¿nos escandaliza más el origen del dinero o su final? La idea es depurar responsabilidades por haber gastado lo que no se debía, ¿o simplemente por gastar mucho?

Hace tiempo que en este país lo peor que le puede pasar a un político es ser investigado por corrupción…y que al final no se le pruebe nada (pasa a veces, y a veces hasta pasa con razón), pero que al acabar el minucioso proceso de escudriñamiento de su conducta, al público ya le importe un pepino si era de verdad corrupto o no. Que lo que le saque de verdad de quicio sea darse de bruces con la evidencia de que la gente rica existe y además gasta más, mucho más que la pobre.

Hay algo de envidia en ciertos escándalos recientes, por los que muchos fingen sorprenderse cuando la verdad es que sorprender, lo que se dice sorprender…¿de verdad alguien creía que lo interesante, lo comercial de Iñaki Urdangarin eran sus proyectos y no sus vínculos regios? ¿En serio creen que la élite bancaria de este país compra en el Mercadona y duerme en hoteles de tres estrellas? ¿Cuánto se creen que cuesta un desayuno de quince o veinte personas en el Ritz, algo que cualquier autoridad política de medio pelo paga sin despeinarse? ¿Saben que un president del Parlament de Catalunya que era de ERC, sin ir más lejos, invitó en su día a una veintena de periodistas a cenar en el restaurant Santceloni? ¿Y los miles, bastantes miles de euros del erario público que se gastó en un reposapiés y no sé qué otras fruslerías para su coche oficial?

Conste que con estas reflexiones una no predica la impunidad de nadie. Sólo pretendo llamar a la general reflexión y a cierto prurito de coherencia. ¿Es serio hacerse TAN de nuevas por las famosas tarjetas negras cuando en este país quien más, quien menos, todo el que puede abusa como un poseso de los gastos de representación a menudo inverosímilmente justificados, o se desgravan ante Hacienda cosas verdaderamente alucinantes?

Urge una depuración general, no sólo de la casta financiera o política, al fin y al cabo vistosas puntas de un iceberg inmoral mucho más profundo. Hace cuatro días, por no decir tres, que ser más o menos decente movía aquí a universal recochineo. Que si no te aprovechabas de algo o de alguien eras tonto. ¿Cuántos periodistas y tertulianos que van por ahí desgañitándose a diario contra la corrupción no venden a su madre por una comida o un viaje a ver jugar a la Roja a Brasil pagando una conocida compañía energética?

Pongámonos estupendos pero en serio. Porque si aquí no se trata de hacer limpieza de verdad, sólo de ajustar cuentas y dar cauce a la envidia, apaga y vámonos. Más pronto que tarde volveremos a las andadas y a lo de siempre. Pues si algo demuestra la historia económica del mundo, es que es más descansado y más fácil tropezar cada treinta años con la misma piedra y con la misma crisis que hacer serio y cabal propósito de enmienda.

Por cierto, si por lo que sea les ha aburrido o fastidiado esta insistencia mía en que el escándalo no equivale siempre ni necesariamente a la virtud, prueben a rizar el rizo leyendo al filósofo Antonio Escohotado desgranando su historia moral de la propiedad en www.neupic.com. Tiene tanta razón, me temo, que hiela la sangre….

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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