Treinta encapotados años

Treinta encapotados años

Publicado por el ago 25, 2014

Compartir

Como quien no quiere la cosa se cumplen treinta años de la muerte de Truman Capote, célebre y malhadado autor de “A sangre fría“. No hay nadie que no conozca ese libro, ni siquiera si no lo ha leído. Un asesinato tan vulgar como banal, ofensivamente innecesario, cometido de la manera más mecánica y trágicamente tonta, alimentó una de las plumas más afiladas y turbias de Estados Unidos. Dio pie a lo que hoy en día se conoce como novela de no-ficción, es decir, que trata con hondura literaria hechos reales.

En todo aniversario no falta quien dé salida a la morbosa fascinación que suscita Capote, tanto o más el personaje que el autor, para ver de sacarle los colores a su obra. Que si “A sangre fría” contiene errores a pesar de que su autor se jactara de haber escrito un libro “inmaculadamente factual”. Que si a lo mejor hizo parecer más brillante de lo que era a un detective que le pasó datos y papeles. Que si su enamoramiento platónico, pero probablemente feroz, de uno de los asesinos, Perry Smith, pudo darle una vuelta de campana radical a toda su visión de la historia.

Puede. Cualquiera que haya tratado de escribir en serio alguna vez, y que lo haya intentado encima pegándose al acantilado vertiginoso de la realidad, allá donde los hechos cortan a cuchillo y cada frase tiene víctimas, sabrá lo inmensamente complicado que es. Un exceso de objetividad y de distancia protege del error y de la crítica, pero mella la penetración en lo realmente ocurrido, te condena a escribir un pálido, estreñido reflejo de lo que fue. Un rapto de intuición, de empatía y de genio subjetivo te permiten trascender la mezquindad y arrancarte a visión de genio. Pero a esas alturas cada equivocación es colosal, claro.

¿Era “A sangre fría” un libro absolutamente fidedigno, además de hipnótico? A mí que lo leí muy joven, siendo casi una niña, me enseñó desde luego algo impagable, algo que no se me ha olvidado nunca. Antes de Capote, nadie había conseguido que yo viera algo a la vez blanco y negro. Que quisiera matar con mis propias manos a los asesinos de la familia Clutter y a la vez quisiera atravesarme entre Perry Smith y la horca. Que me estallara la cabeza de algo peligrosamente cercano a la omnisciencia: piedad. Pero una piedad lúcida…capaz de encontrar palabras para describir todo lo humano, por innombrable que sea.

Sólo por eso (bueno, y por la prosa como un espejo de mano…) valía la pena que la literatura se encapotara. Y que el periodismo palideciera de envidia…

 

Compartir

ABC.es

Piensa lo peor © DIARIO ABC, S.L. 2014

Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

Etiquetas
Calendario de entradas
marzo 2017
L M X J V S D
« jul    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031