Sopa, tortilla y una manzana…con Pujol

Sopa, tortilla y una manzana…con Pujol

Publicado por el sep 1, 2014

Compartir

Corrían los años noventa y pocos del siglo veinte, y servidora era periodista en Cataluña, y en una de estas le tocó entrevistar a Jordi Pujol para un diario catalán. Entrevistar a Pujol llegó a ser una tarea muy ardua. Podía requerir días y días y días. Hacer cola dos y tres horas en algún solitario y espejeante pasillo del Palau de la Generalitat (languideciendo junto a la estatua de Sant Jordi…¿o saltando a la rayuela frente a la rolliza puerta cerrada del despacho del entonces molt honorable?) para pillar veinte minutos de entrevista por aquí, diez minutos por allá. Aprovechando tiempos muertos entre innumerables audiencias, desplazamientos en coche oficial a un mitin de CiU en Martorell, etc.

En coche oficial él…y semioficial tú. Porque él corría que se las pelaba, con apoyo policial y con olímpico desdén hacia el cuentakilómetros, mientras tú ibas detrás en el coche de la jefa de prensa (del partido, ni siquiera de la Generalitat) y claro, llegabas a misses dites, con la misa ya cantada. No pude entrar en el mitin porque me encontré a la puerta un Mosso d’Esquadra alto y espeso como un alcornoque, con órdenes tajantes de no dejar entrar a nadie hasta que el president acabara de hablar.

No fui la única informadora que se quedó con las ganas de informar de aquel mitin. A cuyo término sale Pujol, comprende que se ha dejado gente en la patera…y claro, antes morir que reconocer que se equivocó o que cometió un abuso. “¡Os habéis quedado fuera por llegar tarde!”, contraataca mezquinamente. Tan mezquinamente que yo, veintañera hasta la náusea por aquel entonces, no pude evitar hablarle claro: “¡¿Y de quién es culpa que yo haya llegado tarde?”. Era de él, claro. Tan claro lo tuvo él mismo, que no lo soportó. Se me quedó mirando atónito…y me atizó un sopapo. Un bofetón.

Un bofetón flojito…a ver. No me sentí precisamente Gilda. Pero la mirada que nos cruzamos fue de las que hacen época. Se instaló alrededor  de nosotros dos, y entre nosotros dos y el mundo, un silencio de esos que rajan icebergs…yo no daba crédito a lo que me estaba pasando. Especialmente cuando Pujol reaccionó agarrándome perentorio por el brazo, sonriendo de oreja a oreja y comentando, como quien no quiere la cosa: “No me vas a guardar rencor por esto, ¿verdad?“.

¡Y ni siquiera habíamos conseguido terminar la maldita entrevista!

Volvimos al Palau de la Generalitat, yo de morros, él con grave expresión patriarcal. Me hizo aguardar escasamente diez minutos sentada en un banco (récord de cortesía en el cénit del pujolismo) y a lo tonto, a lo tonto, nos dieron las diez. Pero no nos dieron precisamente las diez de Joaquín Sabina. Por fin apareció de nuevo él (siempre él), se me acercó con cara de bulldog bueno y me preguntó, contrito: “¿Y si hago que nos preparen una sopa?”.

Resumiendo, que me invitó a cenar en su residencia oficial, la Casa dels Canonges, mientras acababa de entrevistarle.

Lo mejor: que me dejó preguntar y preguntar y preguntar todo el rato que me dio la gana. No se atrevió a meterme ninguna prisa.

Lo peor: el menú. Recuerdo vagamente una sopa con la consistencia y la originalidad del arròs bullit, el arroz hervido. Seguida de una sucinta tortilla a la francesa y una sumaria manzana golden. No me atrevo a psicoanalizarme para recordar si bebimos agua o vino.

Este fue, era, Pujol. No le recuerdo como un amante del lujo, no… Es posible -sólo posible- que a estas alturas todavía no se imagine lo que otros han llegado a arramblar en y con su nombre.

Por otro lado todo el problema se resumía en una pregunta muy simple que yo le hice aquel día, mediada la entrevista. Se la hice casi en un suspiro, como si rezara. En un momento dado, le pregunté:

El problema, ¿no puede ser simplemente que usted manda demasiado?”

Volvió a callarse el mundo alrededor nuestro, volvieron a crujir icebergs. Por un segundo fue todo muy desconcertante y muy triste. Casi tanto como lo es ahora.

Compartir

ABC.es

Piensa lo peor © DIARIO ABC, S.L. 2014

Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

Etiquetas
Calendario de entradas
marzo 2017
L M X J V S D
« jul    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031