Reprogramar Madrid mientras Cataluña se apaga

Reprogramar Madrid mientras Cataluña se apaga

Publicado por el sep 6, 2014

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Ignacio González anuncia que en las escuelas públicas de Madrid, que ya fueron pioneras (con Esperanza Aguirre) en la introducción del inglés, se va a estudiar Programación. Una asignatura pensada para ayudar a los alumnos a manejarse en un mundo donde la informática es cada vez más envolvente y más exigente.

Me parece muy bien este anuncio y me hace recordar con una melancolía no del todo extinta mis años en Barcelona, autoproclamada capital de la guerra de las galaxias contra el malvado Imperio que invariablemente contraataca desde la Estrella de la Muerte, léase Madrid. La madrileñofobia puede ser más fuerte y aguda que la mismísima hispanofobia y, créanme, va mucho más allá del fútbol.

Hay catalanes que odian Madrid porque sí (no han estado nunca, ¡tan claro tienen de nacimiento que no les gustaría!), y otros que sí han estado y la odian por una variedad de razones de peso, tales como: a) les molesta que haya tantas banderas españolas (la explicación de que cuelgan sin maldad de otros tantos edificios oficiales no les convence ni apacigua) b) es “evidente” que todo el mundo les mira “mal” por hablar catalán c) no menos “evidente” es que Madrid tiene “de todo” gracias a que el gobierno de la nación, ebrio de favoritismo, la colma de parabienes e inversiones, en detrimento del mucho más interesante Delta del Ebro, por ejemplo.

Sobre este último punto valdría la pena hablar largo y tendido. Más cuando se da la circunstancia desternillante de que ningún otro gobierno autonómico comparte fatigas financieras tan parecidas a las de Cataluña. Los problemas son casi los mismos: exceso de gasto sanitario por el enorme número de desplazados de otras comunidades que no se tienen en cuenta a la hora de calcular los torticeros presupuestos, exceso de solidaridad impuesta con otras comunidades cuya condición presuntamente menesterosa no se revisa desde los años 70, etc, etc. Si el gobierno catalán fuera normal y no de la olla nacionalista, hace tiempo que Artur Mas estaría haciendo piña con Ignacio González para presionar juntos a Mariano Rajoy más o menos por lo mismo. Como no hay manera de explicar a las hordas indepes que una cosa es el Tricentenari y otra muy distinta la realidad, se opta por ignorar esta última. Y si luego hay que cerrar hospitales, pues se cierran. Lo importante no es el pueblo, es el prusés...

Lo cierto es que Madrid tiene sus más y sus menos, y prueba de ello es que el PP se enfrenta a una batalla política tremenda si quiere conservar el gobierno de esta comunidad. Ya veremos qué pasa de aquí a las elecciones. Pero una que tiene ojos en la cara, y pelos en la lengua los justos, opina después de vivir en ambos sitios, ambos mundos si se quiere, que la comunidad de Madrid constituye a día de hoy un vibrante ejemplo de lo que pudo ser, podría ser Cataluña si se dejara de tonterías y fuera a por lo que realmente importa. Incluso si un día acaba gobernando aquí Podemos (¡San Isidro no lo quiera!), seguro que no se va a encontrar el panorama de tierra quemada, dividida y cabreadísima que tendrá que torear cualquiera que plante sus reales en la Generalitat catalana después de Mas.

Para bien o para mal, hace mucho que Madrid va por su versión 2.1 mientras Cataluña sigue hurgando en los basureros del siglo XVIII. Madrid se reprograma mientras Cataluña se apaga.

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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