Quién manda aquí y por qué

Quién manda aquí y por qué

Publicado por el Oct 15, 2014

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Me llaman la noche del 13 de octubre a la televisión de Castilla La Mancha para tratar de traducir al cristiano lo que está pasando en Cataluña. Trato de cumplir, trato de que se me entienda, trato de no dejarme en el potecito de la pimienta nada de lo que el cuerpo me pide denunciar, trato a la vez tercamente de mantener encendida la llama del optimismo y de que todo esto podrá arreglarse algún día en positivo. Me entra en el sueldo no ya de periodista (cada vez más exiguo, ¿saben?; estoy harta de que me acusen de criticar el independentismo para “venderme” los que por alquilarse por horas al actual régimen político catalán cobran diez veces lo que yo) sino de persona, de habitante de este país que no se quiere ni se puede ir a ninguna otra parte.

En la susodicha tertulia la compañera Cristina de la Hoz me hace una pregunta triste pero cargada de sentido: me pregunta que, si es verdad, como yo digo, que en Cataluña hay muchísima más gente normal de lo que parece, por qué en algunos momentos se nota tan poco. Por qué la verdadera centralidad parece que se produzca sotto voce. Que nadie o casi nadie se quiera significar o se quiera mojar a favor de que Cataluña permanezca unida a España, o simplemente a poder decirlo, que estás a favor de eso, sin que te llamen ramera mediática o descastada.

Le digo que sí, que hay mucha cobardía en Cataluña, como la hay y la ha habido siempre un poco en todas partes.

Pero también habría que decir que no siempre los que se atreven a demarcarse de la aquiescencia oficial general, del dónde vas Vicente, encuentran el eco y la complicidad que merecen en la parte de España que, con cierto humor, ¿podríamos empezar a llamar el mundo libre?

Todo esto viene a cuento de lo que dijo el presidente de Planeta, José Manuel Lara Bosch, en la rueda de prensa de presentación de la LXIII entrega del Premio. Quiso la fatalidad, o quizás otra cosa, que esta rueda de prensa se produjera al día siguiente del bochornosamente enigmático anuncio de que la famosa consulta se iba a quedar en consultita. O en retalito de.

Lara Bosch no engaña a nadie. Nunca lo ha hecho. Esta vez volvió a ser límpidamente claro y a quejarse de que aquí no manden y sobre todo no dialoguen los que en ello deberían estar, que para algo están al frente de la plaza. “Recrimino esta falta de diálogo a los líderes, porque la masa es muy difícil que dialogue, lo tienen que hacer ellos”, dijo textualmente.

También citó textualmente abundantes e importantes frases que él ya había dejado dichas en la entrevista (de lectura obligada) que le hizo Arturo San Agustín para el libro “Cuando se jodió lo nuestro”, presentado en Madrid, a pesar de su título, nada menos que por Esperanza Aguirre.

Estaba todo allí, en el libro: que si hace siete años que Lara Bosch (y hasta José Montilla…) avisaban del peligro de la desafección catalana hacia el resto de España y de la necesidad de hacer algo para que por ejemplo el 90 por ciento de catalanes incómodos con la situación fiscal no acabaran engrosando los porcentajes mucho menores de independentistas reales. O desvirtuando el dato de que entre el 70 y el 80 por ciento de catalanes se sentían a la vez españoles en alguna proporción. Entonces por lo menos.

Estaba todo allí, en el libro de Arturo San Agustín. Sigue estando. Sólo hay que leerlo. Y estar por la labor.

Parece ser que ya hemos evitado el descarrilamiento. Ahora hay que poner el tren otra vez a rodar. ¿Voluntarios?

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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