Que vuelve la KGB…si es que se fue alguna vez

Publicado por el oct 22, 2011

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Se suponía que desde el fin de la guerra fría ser espía ruso había perdido todo su glamour y toda su razón de ser, en Occidente por lo menos. Pero de un tiempo a esta parte no paran de salir espías rusos como caracoles tras la lluvia. Desde el año pasado se han registrado por lo menos tres casos en países tan sensibles como Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania, donde acaban de detener a un matrimonio, Andreas y Heidrun, que llevarían nada menos que desde 1988 -antes de la caída del Muro de Berlín-pasando información a Moscú y haciéndose pasar respectivamente por argentino y peruana.

 

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Perú parece ser un país muy querido para los servicios secretos del Kremlin. De allí era Vicky Peláez, la periodista del diario latino La Prensa de Nueva York acusada de espiar junto a su marido, el agente ruso Mikhail Vasenkov, al que ella misma jura haber conocido siempre como Juan Lázaro, supuestamente natural de Uruguay. Peláez y Vasenkov fueron detenidos en el marco de una espectacular operación en la que también cayó la rusa nacionalizada británica (por poco tiempo) Anna Chapman, quien sin duda ha ayudado mucho a revitalizar el mito erótico de las espías. Vicky Peláez fue fulminantemente expulsada de los Estados Unidos junto a su marido y tuvo que resignarse a empezar una nueva vida en Rusia, dejando atrás a dos hijos que al no tener ni idea de nada reaccionaron al shock negándose a seguir a sus padres y optando por permanecer en Estados Unidos. Peláez también insiste en que ella no sabía nada pero ya se ha hecho lo suficiente a la novedad como para bendecir al gobierno de Vladimir Putin y escribir en sus furibundos artículos contra el “capitalismo global” que su marido es “el último héroe de la Unión Soviética“.

 

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Luego está Katia Zatuliveter, la joven rusa que se enfrenta a su deportación del Reino Unido acusada de ser una especie de Mata-Hari dispuesta a desbaratar con sus encantos el MI5, la agencia británica encargada de la seguridad interna y de combatir el terrorismo y el espionaje. Fue en una vista del caso Zatuliveter que uno de los agentes del MI5 lanzó la siguiente advertencia: que los espías rusos vuelven a campar por sus fueros y por el mundo con tanto entusiasmo como lo hicieron en plena guerra fría. Con el objetivo no sólo de espiar sino de introducir cuñas de poder en los ejércitos y servicios secretos de la OTAN, por ejemplo montándoles affaires a sus altos cargos, haciéndoles chantaje, etc.

Apocalípticos los hay en todas partes, pero este grito de alarma de un agente no identificado del MI5 coincide con apreciaciones que hace años que realizan varios expertos en inteligencia. Sin duda lo que llama la atención de las últimas cosechas de espías rusos es que pocos de ellos eran novatos. Una buena parte llevaban muchos años plantados en sus países, a veces hasta el punto de que, como le pasó al falso Juan Lázaro, al ser descubierto su problema ha sido readaptarse a la vida rusa. ¿Vuelven los espías desde Rusia con amor, o es que nunca se fueron? ¿Cayeron el Muro y el telón de acero pero ellos siguieron en sus puestos como si nada hubiera pasado?

Conviene tener en cuenta que el que es el hombre más poderoso de Rusia y, si de él depende, lo seguirá siendo muchos años, Vladimir Putin, es un antiguo agente de la KGB que estuvo destinado en la ciudad alemana de Dresde de 1985 a 1990, años en los que pocos rusos iban a Alemania a hacer turismo. Desde entonces Putin ha hecho de Rusia su castillo y de la antigua KGB el nuevo zarismo en la sombra…y al sol. El súbito vacío de poder dejado por el comunismo no se llenó precisamente (o mayormente) con democracia, como todo el mundo sabe, sino con nuevos poderes ávidos de crecer y multiplicarse hasta la sinrazón.

La KGB ya era omnipotente en tiempos de la URSS. Pero entonces estaba sujeta a la lógica de partido, que siendo a veces inhumana y aberrante, no dejaba de ser lógica. El viejo pulpo, que ha cambiado de nombre pero no de métodos, sigue extendiendo ahora sus tentáculos, haciendo y deshaciendo carreras, vidas y países, solo que ahora lo hace yendo absolutamente a su aire o al de Putin, que no ha dudado en encumbrar a sus viejos colegas de espionaje, en elevarlos a una casta de intocables que es en la única en que el presidente ruso confía. Con ellos ha urdido una mafia personal capaz de aplastar la más mínima sombra de disidencia. Que le pregunten si no al empresario Mijail Jodorkowsky. O a la periodista Anna Politkovskaya, asesinada en un contexto tan opaco y enrarecido que lo más probable es que nunca llegue a ser posible desenmarañar su crimen.

Se habló mucho al final de la guerra fría del peligro que suponía que bombas atómicas y otras armas de destrucción masiva fuesen a parar a malas manos. Evidentemente se habló poco del peligro que suponen cientos o miles de exespías pendientes de reciclar por la empresa privada o directamente la mafiosa. Exagentes de la CIA que ahora venden su inteligencia al mejor postor, exagentes de la KGB que hacen lo propio con sus conocidos métodos para mantener el orden…dentro y fuera de Rusia.

 

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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