Modernos y criminales

Modernos y criminales

Publicado por el abr 26, 2015

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Perdonen los queridos lectores de este blog de ABC por repetirme. Sí, ya sé que ya he hablado aquí de mi nuevo libro de reciente aparición, ¿Los españoles son de Marte y los catalanes de Venus? (Península), y que además la esclarecida dirección de este noble periódico ha tenido a bien entrevistarme para seguir hablando del tema. De verdad que yo pensaba dejarlo aquí, por lo menos de momento.

Pero ha sucedido algo nuevo que no me resisto a compartir con ustedes.

Resulta que de todos los capítulos de mi libro está levantando especial expectación un apéndice que va al final de todo y que incluye una lista de gente que se puso “al pairo”. Entrevistados que no quisieron serlo. Que les pedí su opinión sobre la endiablada cuestión catalanoespañola y no me la quisieron dar. Unos por una razón, otros por otra, algunos sin ninguna (que me quisieran contar a mí por lo menos).

Recojo aquí la explicación que yo sí di, y doy, sobre la pertinencia de hacer pública esta lista, que no es ni la lista Falciani ni la de los 715 de Montoro.

LOS QUE SE HAN PUESTO AL PAIRO

Este apéndice no es ni pretende ser una lista negra. No es un ejercicio de acusicas. Simplemente voy a contar cómo y en qué condiciones algunas personas rehusaron aparecer en este libro. Dejo fuera de la lista a algunos que querían estar y al final no pudo ser por problemas de agenda, de salud o incluso de despiste. La presunción de inocencia ante todo. También me abstengo de mencionar a algunos que no se rompieron ninguna pierna para participar, pero tampoco opusieron resistencia a que yo tomara nota de sus intervenciones públicas. Menciono sólo a los que explicitaron claramente que hablarían, o    que era demasiado obvio que estaban dando largas. Insisto, no se trata de sacarle los colores a nadie en particular. Se trata de abrir una reflexión general sobre cuánta responsabilidad tenemos todos y entre todos para hacer tan complicado, tan envenenado, tan poco apetecible y a veces tan sencillamente inviable este debate.

Para mi sorpresa hay bastante gente a la que esta parte es la que más ha interesado de todo el libro. Por ejemplo a Sergi Pàmies, quien con desparpajo se queja en La Vanguardia de lo que considera una “criminalización” de los miembros de esa lista. Y eso que él no figura en ella…¿aún le habrá dolido que no le “criminalice”, vamos, que no le pregunte?

¿Quién es Sergi Pàmies? Bueno, es un caballero catalán que escribe. Y que todo lo que escribe lo firma con el apellido de su madre (una gran señora de la historia y de las letras catalanas, Teresa Pàmies) y que por motivos largos y tristes de contar no firma nunca con el de su padre (el mítico dirigente del comunismo catalán Gregorio López Raimundo). Sergi Pàmies es en suma un progre de buena familia acostumbrado a colocar sus escritos en el lado bueno de la prensa y de la historia. Dicho esto de progre con toda la admiración y el cariño. O por lo menos bastante más del que él me tiene, visto lo deshojado y amarillo que se me pone cada vez que escribo yo algo…

La primera vez fue en 2003, cuando yo publiqué un libro-entrevista con el entonces candidato a la alcaldía de Barcelona, Xavier Trias. A Pàmies le pareció fatal que le entrevistara y así lo afirmó con vehemencia en el diario El País. Tanta vehemencia que yo llegué a preguntarme, angustiada, si sólo se podía entrevistar para un libro a candidatos de izquierdas.

Yo entonces pensé que Sergi Pàmies me tenía manía porque me tomaba por demasiado catalanista, algo que en su día, créanme, disgustaba mucho a los modernos de Barcelona. Casualmente también hablo en mi libro de ello. O mejor dicho, de ellos…

Se lo cuento para que vean lo divertido que era ejercer de catalana andante y escribiente pongamos en 1992, cuando la gauche divine barcelonesa, o incluso la menos divine y más de barrio o de cinturón industrial te podía mirar con sonrisilla de superioridad y burloncete ojo atravesado. No es que en aquel tiempo los modernos fuesen catalanófobos: de hecho, la mayoría hablaban catalán no ya en la intimidad sinó en el tú a tú. Pero luego leían la prensa y los libros y todo lo serio en castellano y también las pelis (aunque a menudo se dejaran caer por los cines Verdi para las versiones originales en inglés y en francés) y se quejaban de la caspa y la estrechez de miras ruraloides del nacionalismo y consideraban la priorización de lo catalán por encima de lo universal como una palurdez infantil o, peor, como un signo lamentable de sumisión a Pujol. Quién os ha visto y quién os ve, modernetes de Barcelona: ¿en qué momento lo catalufo dejó de ser cutre para devenir chic? ¿Cuándo y por qué se cambiaron las tornas de lo políticamente correcto y lo molón?

Eso me pregunto yo. ¿Cuándo se va a aclarar este chico, Sergi Pàmies? ¿Cuándo sabrá qué quiere ser de mayor y que seamos los demás?

Ah, y a propósito de la lista…si la quieren leer, está enterita en el libro. Páginas 229-234.

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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