Qué haría yo si fuese Oriol Junqueras

Qué haría yo si fuese Oriol Junqueras

Publicado por el Oct 2, 2014

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Lo tendría clarísimo. Casi tanto como creo que lo tiene él. Acompañaría a Artur Mas al mismo borde del abismo y una vez allí le empujaría suavemente (o no tanto) a él. Me inventaría cualquier excusa para zafarme en el último momento de cualquier compromiso previo para que CiU y ERC concurran juntos a las elecciones. Dejaría a CiU caer, estrellarse a plomo. Disfrutaría de las vistas y me aprestaría a ocupar su lugar.

Ya es lo que hicieron cuando prefirieron formar el famoso tripartit con los socialistas que hacer president a Mas cuando este ganó, por la mínima pero ganó, las elecciones autonómicas de 2003. De aquella traición entre catalanistas salió aquella histeria por hacer un nuevo Estatut a cualquier precio. Que todavía lo estamos pagando.

Una vez cómodamente repantingado en el despacho y el coche oficial, yo, de ser Oriol Junqueras, me lo tomaría con calma. Con mucha calma. La verdad es que lo tendría sumamente a huevo, para usar una expresión tan chabacana como nítida, que la entiendan incluso los más asamblearios del lugar. Cautiva, desarmada y hasta destruida CiU, ERC se encontraría en la comodísima posición de que Jordi Pujol disfrutó todos los años 80 y parte de los 90: mientras nadie estuvo en condiciones de toserle nacionalmente, de erigirse con mayor credibilidad hipercatalana que él, él era el alfa y el omega de todo, todo lo que tocaba era oro, todo era un éxito y salía bien. En aquella época España no sólo no nos robaba sino que se plegaba, dócil como un junco, a la diabólica capacidad atornilladora y negociadora del pujolismo. Si Pujol negociaba determinada financiación autonómica en Madrid y luego la vendía en Barcelona como un triunfo sin precedentes, ¿a ver quién es el guapo que le podía o le quería desmentir?

En cuanto sea Oriol Junqueras el que ostente esa patente de corso se podrá hablar con él de muchas cosas, más que con Mas, y mejor. Se equivocan los que todavía se aferran a los trajes mejor cortados de Artur, su aire de prócer en apuros, para pensar que les iría peor con esa mezcla de Oso Yogui y Carlos el Chacal que parece ser Junqueras. El más peligroso no es nunca el más radical sino el más arrinconado, y ese es Mas con ERC en el cogote. Mientras que en el cogote de ERC no hay nada…bueno, algún chiripitifláutico de la CUP, pero nada.

Es en fin el irrevocable destino de la cosa que el establishment catalán de los últimos treinta años desaparezca sin dejar rastro como no sea en los juzgados. Otros vendrán que, pareciendo más bestias, igual encajarán con asombrosa fluidez en el impávido molde de Mariano Rajoy. Rajoy y Junqueras, ¿ying y yang? Cuando las cosas están tan mal, tan podridas y tan desacreditadas, igual la única solución es precisamente no hablar de ello nunca. Cambiar poco a poco de tema. Oigan, no hace tanto, no hace ni quince años, a mí por escribir en un diario catalán me llamaban cursi y antigua los modernetes del lugar, los que leían El País y veían programas del Gran Wyoming. Quien se ha dado la vuelta como un calcetín una vez puede dársela más veces. ¿Pies para que os quiero?

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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