No es liberté, égalité ni fraternité todo lo que reluce

No es liberté, égalité ni fraternité todo lo que reluce

Publicado por el Jan 8, 2015

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Que levanten la mano los que tienen claro que:

a) En París casi siempre hace mal tiempo

b) En Francia no es liberté, egalité y fraternité todo lo que reluce

Nos retorcemos de dolor y de horror ante la masacre en Charlie Hebdo porque parece diseñada para eso, para mandar la civilización occidental a hacer puñetas. Fanáticos islamistas atacan a sangre y fuego un semanario satírico, esencia del mejor humor laico francés, libre, irreverente y ocurrente, esa bendita arrogancia del espíritu libre y triunfal, esa seguridad sartriana, malrauxiana, etc, en que la Historia siempre camina en línea recta y hacia arriba. Y que los que tenemos Ilustración y razón sólo podemos ganar.

De ser así de verdad, de ser todo tan irreprochable, tan perfecto, tan sin sus más y sus menos, ¿dónde estaría el problema? Habría once muertos, arderían las hogueras de la infamia. Pero una por una se apagarían ante la fuerza de la ley y de la cristalina serenidad de una sociedad invencible. ¿No se supone que las fuerzas de la luz siempre acaban derrotando a las de la oscuridad?

El problema es que esto es un poco más peliagudo. Un poquito más turbio y más delicado.

Para empezar no es verdad que estos asesinos del talento, de la imaginación y del humor que Charlie Hebdo encarna hayan actuado en caliente, sulfurados por tal o cual caricatura de Mahoma. Hace tiempo que las caricaturas están ahí. Hace tiempo que el director del semanario llevaba escolta. Y el ataque, este ataque tan bien calculado, tan profesional, tan militar, se produce precisamente ahora. Ni antes ni después. En el momento justo.

No nos enfrentamos a hordas dispersas de fanáticos sino a un verdadero ejército en la sombra, una guadaña en la oscuridad. Vienen a por nosotros a por todas, con toda la pureza inmaculada de su odio. Tienen muy claro la reacción que buscan. Nuestra reacción.

¿Y ante eso, nosotros, qué? ¿Buenismo multicultural? ¿Desempolvar los cascos de las cruzadas? ¿Votar a Marine Le Pen? ¿O al contrario, prorrumpir en espantados gritos de que Marine Le Pen es Cruella de Vil y el fascismo vuelve por sus fueros?

Calma, calma, calma. Ante todo, mucha calma. Keep calm and carry on.

Véase la caída del Imperio Romano y de prácticamente todos los demás: los bárbaros serían muy bárbaros, pero no tuvieron nada que hacer hasta que la decadencia de la metrópoli se la sirvió en bandeja.

¿Estamos a un paso de eso mismo?

La situación es: se descolonizó el mundo un tanto a tontas y a locas, dejando vastos territorios en manos infinitamente peores y más malignas que aquellas que lo habían conquistado. Ahora la hidra vuelve con efecto bumerán. Y se nos mete en casa y se aprovecha de nuestras debilidades y de nuestros errores para crecer.

Europa está a punto de irse a la porra, por si no lo habían notado. Por pura incompatibilidad entre la política oficial y la realidad, entre la deuda y la gente. Está a punto de estallar en las calles de Atenas, y si, pronto también Madrid y París, ya lo verán, el tiro al inmigrante. La tensión racial y religiosa alcanzará cotas de siglo VII. Las grandes luchas políticas e ideológicas a cara de perro de los siglos XIX y XX, incluidas las purgas de Stalin, pueden llegar a palidecer en comparación.

Ante eso tenemos poco margen de maniobra. Podríamos volver a conquistar el mundo. Pero, ¿quién tiene fuerzas para ello? ¿Los chinos? ¿Los nuevos rusos? Y ellos tampoco nos van a solucionar este problema, qué hacemos con Europa, esta excepción a las peores leyes de la naturaleza. Este oasis o quizás espejismo de vida mejor.

Descartado un neoimperialismo de buena fe, nos queda gestionar lo que hay en casa con sumo cuidado y grandes dosis de sangre fría. Aquilatar en toda su gravedad la matanza de Charlie Hebdo pero no perder la cabeza. Comprender que el fanatismo religioso ha venido para quedarse, que en realidad nunca se fue del todo. Que la temeridad laica de pensar que Dios, que todos los dioses, habían muerto y se podía construir la sociedad y la vida a espaldas de ello, toca a su fin.

La Historia no es una línea recta ascendente, es más bien un columpio que ahora avanza, ahora retrocede. En lo económico y en lo moral.

Toca apretarse los machos, respirar hondo, separar el grano de la paja y no cometer errores ni de blandura ni de intolerancia que alimenten a la Bestia. Que no es que vuelva a estar en celo, sino que nunca dejó de estarlo.

 

 

 

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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