Ni concierto vasco, ni PSOE, ni hostias

Ni concierto vasco, ni PSOE, ni hostias

Publicado por el Jun 15, 2013

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Vaya por delante que yo le doy toda la razón. ¿A quién? Pues a Pere Navarro. Yo creo que es verdad que lo del concierto vasco y navarro no se sostiene, menos cuando de lo que se trata es de ajustar cinturones, pinchar burbujas, reventar granos de pus y de déficit y de insolidaridad, en fin, sacar la barca adelante. Inefable el argumento de Eduardo Madina para defender lo indefendible: “por algo estará ahí”. ¿Como la preeminencia del varón sobre la mujer para reinar en España? ¿Como la pena de muerte en Estados Unidos? Chaval, para ser esperanza blanca, esta vez te has lucido.

Claro que a lo mejor Madina no pecaba tanto de simple como de gato escaldado. Por lo de víctima de un atentado de ETA, ustedes ya me entienden. Y es que ese “algo” por lo que la singularidad fiscal vasca ha estado siempre ahí…bueno, yo creo que todos lo conocemos, ¿no? ¿Por qué lo llamaban Constitución cuando querían decir tiro en la nuca?

Resumiendo, una que es catalana, y española (y Virgo, y aficionada a la natación y a la cocina, ¿qué más?), agradece que por fin salga un político catalán, así sea el soso de Pere Navarro, a decir en voz alta lo que nunca nadie osó llevar más allá del susurro: que unos crían la fama y otros cardan la lana, que ja et fot que los catalanes hayamos apencado siempre con la impopularidad de que se supone que no queremos pagar por el bien común, cuando en realidad son otros los que desequilibran la balanza.

Curiosamente los que más se las han tenido tiesas por este motivo (siempre en secreto) son los socialistas. No hace tanto que el pobre Pasqual Maragall se fajaba con Juan Carlos Rodríguez Ibarra, tratando de hacerle ver y de racionalizar que carece de sentido repartir la inversión a ciegas, sin mirar cuánta gente objetivamente hay en determinado territorio. Sugería Maragall que la población se tuviera en cuenta a la hora de repartir. Y va el gran Ibarra y le replica con desparpajo: “No te acepto el principio”. ¿Y por qué no?, indagó el catalán, perplejo. Hasta que le aclaró el extremeño: “Porque mi población la tienes tú”. Acabáramos.

A tal punto hemos llegado de irracionalidad política en España que las cosas que son no se pueden decir, y las que se pueden decir, pues de ninguna manera son. Y es que más allá de los hechos está la perversidad de la política. No se ganan elecciones diciéndole a la gente lo que no quiere oír. Entonces, los políticos se especializan en discursos a la carta y a medida, y al cuerno si cuando tratas de montar las piezas del rompecabezas no encajan ni por casualidad. Esto ha sido y es especialmente visible entre las distintas federaciones socialistas.

Y ahí vamos llegando, lenta pero inexorablemente, al duro pero interesante hueso de la altiva aceituna, al quid de la jugosa cuestión: ¿ha dicho Pere Navarro lo que ha dicho porque sí, por el gusto de tener razón, o porque definitivamente ya da por muerta la filiación socialista catalana en el PSOE, y está quemando sus naves pasado el Ebro? Si el PSC aspirara a seguir siendo PSOE, ¿podría permitirse un discurso así?

Porque a la vista de las primeras reacciones, va a ser que no.

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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