La muerte de nunca acabar de Bin Laden

Publicado por el Mar 9, 2012

Compartir

Obamawalkinggood.jpg

Éramos pocos y parió la abuela. Ahora resulta que va WikiLeaks y deja en evidencia a Stratfor por dejar en p…picada al gobierno de EEUU. Fred Burton, uno de los máximos especialistas en inteligencia de la compañía, despachó varios e-mails extraconfidenciales poco después de la operación de Abbottabad dudando muy mucho de que el cadáver de Osama Bin Laden hubiera ido a parar al mar, como decían. Su opinión, más el soplo de alguna fuente, era que los restos del terrorista más buscado del mundo viajaban en un avión de la CIA camino de Dover, Delaware, donde se encuentra el Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas en Bethesda, junto a Washington. El pronóstico de Burton era que el cuerpo sería minuciosamente analizado allí y luego incinerado con la mayor discreción. Lo de haberlo arrojado al mar sería un diplomático bulo.

Por supuesto la Casa Blanca ha desmentido inmediatamente esta versión y la ha tachado de “ridícula”. Tienen razón: les entra en el sueldo decir eso. Como a mí me entra no tener ninguna duda de que ellos mienten y Fred Burton dice la verdad. Conozco al tipo. Le entrevisté un par de veces durante mis tiempos de corresponsal de ABC en Nueva York. No es uno de tantos payasos que hablan por hablar de mundos que no conocen. Burton fue miembro del Servicio Secreto del Departamento de Estado, donde tuvo a su cargo desde la seguridad de Yaser Arafat en la ONU hasta formar parte del primero y reducidísimo embrión de agentes secretos antiterroristas de la diplomacia estadounidense, división Oriente Medio, lo que los americanos llaman la sandbox (la caja de arena).

Burton ha visto muchas cosas. Curiosamente se dice que tuvo que dejar el servicio después de tomar una decisión muy parecida a la del presidente Obama en Abbottabad. Ordenó entrar a la brava en el escondrijo en Paquistán, precisamente, de un terrorista islámico vinculado al primer atentado contra el World Trade Center. Se saltó la burocracia y la jerarquía para evitar filtraciones fatales, como Obama. La diferencia es que el presidente pide la reelección por este motivo y Fred Burton tuvo que cambiar de trabajo.

Vamos, que ni el mismo Burton tiene claro si sabe más por perro que por viejo. Pero es que en este caso era fácil llegar a conclusiones muy parecidas con una parte ínfima de su experiencia. Servidora de ustedes, sin ir más lejos, escribió el 3 de mayo de 2011 un artículo, que aquí les enlazo, poniendo en duda la versión oficial de Abbottabad. Allí daba rienda suelta a mi extrañeza por tamaño exitazo de unos servicios de inteligencia que, tras dos años estudiándolos a fondo, me habían pasmado por su incompetencia profunda. Y entonces yo escribía: “Ya me perdonarán, porque no tengo otra prueba que mi sentido común; aquí en USA me he jartao de hablar con expertos y todos insisten erre que erre en el “magnífico trabajo” que la CIA ya venía realizando desde hace diez años (¿es decir, en plena era Bush?), y que curiosamente no se les fue al carajo cuando un agente doble jordano se cargó a toda su plana mayor en Afganistán, ni cuando hace sólo unos meses los paquistaníes metieron en la cárcel a un antiguo agente de la CIA, actualmente trabajando para este pero a sueldo de la empresa de mercenarios privados Blackwater…¿Es creíble esta metamorfosis fulminante de un hatajo de incompetentes en el dream team de la inteligencia mundial? ¿Y no serán las cosas mucho más sencillas, y a Bin Laden lo han encontrado gracias a un puro y duro chivatazo? ¿A alguien de dentro que le vendió?” Etc.

Parece que después de tanto tiempo con una versión oficial de cuento de hadas, de repente llueven revelaciones, a cual más sensacional y truculenta, que incluyen desde las intimidades del harén de Bin Laden, el patético miedo de este a haber contraído demencia senil en sus últimos años, ¿acabaremos leyendo un informe médico sobre su próstata?

Resumiendo y volviendo a lo de siempre, tan absurdas son ciertas “verdades” oficiales como los estallidos de incontinencia verbal y confidencial que suelen producirse antes y después. Si algo demuestra toda esta historia de Abbottabad es que a los servicios de inteligencia, cuando son dignos de este nombre, no les conviene la publicidad. Ni la buena, ni la mala. Porque si tienen éxito no conviene que se sepa, y si fracasan…todavía conviene menos. Por eso WikiLeaks hace a veces tanto daño. Y los propagandistas de Barack Obama (en la foto, dirigiéndose a anunciar al mundo la muerte de Bin Laden), también.

 

Compartir

ABC.es

Piensa lo peor © DIARIO ABC, S.L. 2012

Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

Etiquetas
Calendario de entradas
agosto 2017
M T W T F S S
« Jul    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031