La democracia que viene…y va

La democracia que viene…y va

Publicado por el May 30, 2015

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¿Se acuerdan de los buenos, inocentes tiempos (ejem) en que se producía un tamayazo que le daba la vuelta a lo que la gente había votado para la Asamblea de Madrid y el tema era noticia y todo el mundo se quedaba atónito? Efectivamente hubo un tiempo en que la corrupción apenas asomaba la patita, sólo la puntita del iceberg. En que la democracia parecía de fiar y sólida (más o menos).

Si ahora hubiera algo parecido a un tamayazo, así fuese por error o incluso por casualidad, pongamos porque un par de diputados se quedaran dormidos en casa el día de la votación (una vez Mayor Oreja llegó tarde sin querer a una votación de los presupuestos vascos, y el PNV ganó lo que sobre el papel tenía perdido sin remedio), la gente se echaría a la calle, no sé si a quemar contenedores, pero desde luego a quemar a dios. Porque la gente ha decidido que está muy, muy harta.

Te das cuenta cuando alguien te ha dice que se ha convocado una concentración donde siempre para impedir que “asalten nuestro orden constitucional” todos los que ofrecen para el Ayuntamiento de Madrid coaliciones alternativas a la que previsiblemente lo gobernará, con Manuela Carmena de alcaldesa.

La de Carmena es una opción muy legítima, refrendada por las urnas. También lo sería la que proponía en un primer momento Esperanza Aguirre (más votada que Carmena, ojo) si tragaran con ella Antonio Miguel Carmona y los demás que tendrían que entrar al trapo.

Conste que ahora mismo no me estoy pronunciando sobre si me parece mejor o peor que la alcaldesa sea Carmena o lo sea Aguirre. No es de eso de lo que quiero hablar hoy. Sólo quiero llamar la atención sobre el dato, alarmante, de que hemos llegado a tal punto de acrimonia democrática, de hartazgo y de desconfianza del sistema  que todo lo que sea que no gobierne el que a nosotros nos gusta nos parece un intolerable atropello. Así se haya votado, o casi, en las urnas.

Hemos llegado a un punto en que si Manuela Carmena no es alcaldesa de Madrid y Ada Colau no lo es de Barcelona podría llegar a producirse, estoy convencida de ello, algo peor que una insurrección o un motín. Podría provocarse una quiebra irreparable de los afectos. Podría dinamitarse lo poco que queda de fe en el sistema.

Y ninguno de los que así lo piensan y lo sienten se da cuenta. De que al parecer había que cargarse el bipartidismo oficial para pasar al extraoficial. Al bipartidismo de marcas blancas. A una política de bloques tanto o más feroz que la de la guerra fría.

¿Cómo hemos dejado llegar las cosas hasta aquí? ¿Alguien se acuerda del término medio?

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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