Hemiplejia a la catalana

Hemiplejia a la catalana

Publicado por el Apr 18, 2013

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Acuñó en su día Mario Vargas Llosa una tremenda, por precisa, definición de la izquierda europea cuando piensa en la América Latina: progresía hemipléjica. Les acusó, no ya de predicar una cosa y hacer otra, que por desgracia en política es lo más normal, sino de querer una cosa para ellos y otra para el vecino: mayo del 68 para mí, socialismo o muerte para los cubanos, o bolivarianismo a la búlgara en Venezuela, etc. Es normal que a quien ha sufrido en sus carnes o visto muy de cerca las dictaduras que aquí caen “simpáticas” se le pongan los pelos de punta con ciertas contradicciones.

Con permiso de don Mario y de las víctimas de ciertas prácticas horribles me gustaría tomar hoy prestada su epifánica expresión para empezar a referirme a lo que ya hace un cierto tiempo que pasa en Cataluña. Es hasta divertido ver cómo la prensa nacionalista hace encaje de bolillos para justificar que unos miembros del gobierno catalán digan blanco mientras otros dicen negro sobre la famosa consulta soberanista. No estamos hablando ya de fricciones entre CiU y ERC, o ni siquiera entre los dos socios de CiU, sino entre correligionarios de la misma formación política, que al parecer no les estorba, para serlo, que unos quieran tirar p’alante en algo tan drástico como fomentar que la gente se quiera ir de España, mientras otros son más partidarios de “pactar” primero el tema con Madrid.

Estos últimos pasan por ser los pragmáticos del lugar, cosa que, si se piensa, no deja de ser de chiste: los primeros por lo menos tienen claro que lo que plantean no va a colar ni en pintura, que es anticonstitucional por no decir que es una profunda sinrazón. Y es que por mucho que se intente vestir la muñeca con el “derecho a decidir”, algo con lo que sobre el papel todo demócrata podría estar de acuerdo, es que no se trata de eso, porque el “derecho a decidir” se plantea y se invoca con una beligerancia sólo superada por la supuesta ecuanimidad del primer gobierno del PSOE cuando calentaba motores para el referéndum de la OTAN. Ni Artur Mas ni nadie de su gobierno o de sus huestes ha pedido nunca, ni pedirá nunca, el “derecho a decidir” en clave neutral. Definitivamente no va de eso.

Entonces, ¿cuál es la solución? La política en silla de ruedas. El discurso hemipléjico: que medio Govern diga una cosa mientras cuarto y mitad dice la contraria, con lo cual se cubren todas las posibilidades, incluidas las irreales. Dicen que no quieren enseñar castellano en la escuela para no propiciar guettos lingüísticos. Propician en cambio con pasión el guetto político, el brutal tajo entre los que se quieren ir y los que se quieren quedar, incluso la esquizofrenia de aquellos que en las catalanas votan nacionalista medio porque sí, medio por gamberrada, pero que en cambio en las generales, conscientes de lo que de verdad vale un peine, pues a lo mejor van y votan otra cosa.

Al hiperliderazgo pujolista le ha seguido una generación de líderes mediocres en su propio partido y de supervivientes más chusqueros que brillantes en casi todos los demás. Resultado, la política catalana es más torpe que nunca. Lo plantean todo con tan poca gracia y tan mal que es normal que no les salga bien nada, ni la financiación, ni el Estatut, ni la bola de la Moreneta. En lo único en lo que destacan es en mimar el discurso interno del resentimiento. Asombra que se atrevan a querer gestionar un país independiente los que tan mal han gobernado una comunidad autónoma.

Claro, ante eso sólo se les ocurre echarle morro y decir constantemente, no ya digo donde dije diego, sino las dos cosas a la vez. Así lo hacen en CiU y así lo hacen también en el PSC, que al margen de los follones de ¿liderazgo? entre socialistas, bueno, empiezan a especializarse en el discurso federal no ya entre catalanes y españoles, sino entre los del mismo pueblo. Pere Navarro puede votar soberanista en el Congreso, Carme Chacón puede no votarlo y al final todo se arregla almorzando juntos en Madrid y proclamando que en su familia política caben todas las sensibilidades. Cabrán muchas cosas, sin duda, pero, ¿hasta este punto de contraste? En algo tan grave, ¿no habría que exigirles a todos que se mojaran de una vez, que una cosa, o la otra?

Es que con este gobierno y esta oposición de hemipléjicos, en Cataluña va a haber que poner rampas políticas para todo.

 

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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