Grecia y la dislexia

Publicado por el Jul 6, 2015

Compartir

No es verdad que la Historia la escriban siempre los vencedores. A veces escribirla es la no por única menos eficaz revancha que les queda a los perdedores. Saber perder es un arte. En cambio hay victorias que pueden constituir el gran error de tu vida, seas persona física, país o zona euro.

Nos abruman por todos lados los análisis de la crisis griega, del referéndum griego, de los costes de que Grecia siga dentro del euro, de los costes de que no. Todo es horrible y aparentemente no hay solución buena. Sólo una densa maraña de chapuzas posibles, de intereses más o menos particulares en abierta y descarnada colisión. Angela Merkel tiene que elegir entre sus banqueros y sus votantes. Draghi se apresta a lavarse las manos como Pilatos y a pasar la pelota a los ¿jefes de gobierno? de esta Europa cada vez más lejos del pretencioso ideal de la UE y cada vez más parecida al eurocristo de toda la vida, de todos los tiempos. Corre la sangre económica, ruedan cabezas políticas que a lo mejor lo son de hidra, que se cortan para resurgir con mayor vigor. Rajoy pone las estoicas barbas a remojar. Lo que aquí se entiende por izquierda está de festa major.

Quizás esa sea la simplificación más peligrosa y más alarmante de todo lo que está ocurriendo. La idea de que esta crisis tiene soluciones de derechas y soluciones de izquierdas. Que lo progre y lo social es permitir que el fascinante órdago griego triunfe, mientras que lo reaccionario, lo facha y lo asquerosamente capitalista es exigir el pago de la deuda y dejar que Atenas se hunda con el dracma al cuello.

Pues lo siento pero no. Ojalá fuera tan fácil. Ojalá lo hubiera sido por ejemplo allá por 2008, cuando la actual recesión mundial empezó a asomar su fea y peluda patita, que la asomaba en Wall Street pero el zarpazo fue de alcance planetario. Se nos dijo entonces que, de no rescatar al sistema financiero norteamericano, y a unos cuantos más que raudamente se pusieron en fila india, la economía productiva y real, la que ninguna culpa tenía de tamaña acumulación de pelotazos, sufriría hasta lo indecible. Y aquello era añadir insulto al escarnio pero lo peor es que además era verdad. Que hacía tiempo que todos vivíamos a crédito, que los bancos son los dueños de todo, y por eso es tan fácil mandarnos a todos a la porra cerrando un solo grifo.

Para que Grecia no sufra o sufra menos, ¿cuánta gente de otros países tendrá que apencar más aún, que añadir más esfuerzo y más agonía a la que ya le está costando esta crisis? Si algo nos han demostrado el sistema y la Historia es que las crisis nunca se crean ni se destruyen, sólo se transforman. La deuda que no pagan unos, la saldan otros.

Yo también creo que esto de la UE hay que hablarlo a fondo y que atravesado cierto umbral de destrucción social las cosas no tienen perdón de dios (de ninguno) y que no podemos seguir como hasta ahora y que a ver. Pero que conste que no pienso eso por ser ni de derechas ni de izquierdas, que ninguna de las dos cosas yo soy. Seré disléxica, no sé. Pero yo no tenía nada que celebrar antes del referéndum griego, no tengo nada que celebrar después. Tengo los dedos cruzados y mucho, mucho miedo.

Compartir

Siguiente

ABC.es

Piensa lo peor © DIARIO ABC, S.L. 2015

Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

Etiquetas
Calendario de entradas
diciembre 2017
M T W T F S S
« Jul    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031