¿Espía y rosa o enemigo a muerte de James Bond?

Publicado por el dic 8, 2011

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Anda de morros parte de la comunidad de inteligencia norteamericana, concretamente la vinculada al FBI. Digamos que a muchos no les ha gustado nada “J. Edgar”, el biopic de Edgar J. Hoover, mítico director histórico del Buró Federal de Investigación, dirigido por Clint Eastwood (que tampoco es Oliver Stone) y protagonizado por Leonardo DiCaprio. Que en esto último, por lo menos, sí que le han hecho una merced estética importante a Hoover, sólo hay que ver y comparar las fotos.

 

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El caso es que a muchos agentes y exagentes del FBI, donde el culto a la personalidad de Hoover llegó en su día a asumir proporciones cuasiestalinistas, se han sentido ofendidos porque la película de marras insinúe que su jefe pudo ser homosexual. No es la primera vez que se sospecha una cosa así de Hoover, que nunca se casó ni tuvo hijos, que vivió más años de lo normal con su madre y que mantuvo relaciones de una estrechez casi mística con su secretario Claude Olson. Pero sí es la primera vez que semejantes hipótesis se abren camino hacia la pantalla de cine. Como película de agentes secretos, el contraste con la saga de James Bond no puede ser más notorio ni, para algunos, más sangrante.

 

Estados Unidos tiene una relación legal complicada con el mundo gay. Pero todos los debates a favor y en contra siempre han dejado al margen de los agentes secretos. Cuando se empezaron a derogar una por una las leyes que limitaban la presencia abierta de homosexuales en la Administración y el ejército, la CIA por ejemplo quedó al margen. Los espías rosa no eran bienvenidos. Se alegaba -y se alega, porque la norma no se ha tocado- que un agente homosexual, sobre todo si lo es en secreto, es más chantajeable que un agente heterosexual, es decir, más propenso a cambiarse de bando, a traicionar a su país.

Por lo demás el retrato robot del agente secreto norteamericano de la época de Hoover era blanco, mujeriego y alcohólico. James Bond siempre ha sido una exageración, una sublimación del eros colectivo. Pero queda claro que el ideal a imitar no eran Albert Einstein ni el Dalai Lama.

¿Y cómo encajaba en semejante cultura el soso, retraído, más monjil que viril Hoover? Hay quien dice que en el historial de temprano y mortal antagonismo entre el FBI y la CIA tuvo mucho que ver el contraste entre la personalidad del director del Buró y la del torrencial, expansivo, vividor Wild Bill Donovan, inspirador de la creación de la CIA aunque le fuera negado el dirigirla. Hoover y Donovan se despreciaban con toda el alma. Al segundo le faltó tiempo para dar publicidad a las abundantes correrías de Donovan con mujeres que no eran la suya, mientras Donovan se encargaba de propalar la posible homosexualidad de su enemigo.

No fue el único gran conflicto de esta especie que tuvo impacto en la inteligencia y en la historia de EEUU. Muy en la línea de Donovan (y hasta sobrepasándole) estaba Dusko Popov, extraordinario agente doble serbio que se instaló en los años cuarenta en Nueva York. En principio iba para espiar por cuenta de los alemanes, pero desde el primer momento se ofreció a británicos y norteamericanos para trabajar contra Hitler y su Tercer Reich. Popov facilitó al FBI un cuestionario que le habían dado en Berlín. Había páginas enteras pidiendo información sobre la base naval de Pearl Harbor.

 

pearlharborgood.jpg

¿Pudo el FBI evitar el ataque a Pearl Harbor, cuyo 70 aniversario se cumple estos días, de haberle hecho más caso a Popov? Hay quien cree que sí, y que por eso no ha aflorado todavía la documentación clasificada del Buró sobre este caso. Hoover ni siquiera se molestó en consultar con la Casa Blanca las revelaciones de aquel espía que personalmente tanto le repugnaba por su disipado y faraónico estilo de vida: villa en la Quinta Avenida de Nueva York, cocinero chino, lujosísimas parrandas sociales, lances amorosos de tres en tres (de ahí que llegara a ser apodado El Triciclo), etc. Amigo personal de Ian Fleming, siempre se ha dicho que Popov fue la inspiración del personaje de James Bond.

 

 

Dusko Popov with an attractive ladygood.jpg

¿Fue Hoover homosexual? O todo lo contrario, ¿fue Hoover exageradamente, dolorosamente célibe, lo que vulgarmente se llama un reprimido, alguien capaz de no percibir un peligro mayúsculo para su país, sólo porque quien le advierte de ello es un golfo?

 

 

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