¿Cómo se desengancha a un nacionalhólico?

¿Cómo se desengancha a un nacionalhólico?

Publicado por el Sep 28, 2014

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Convocan en Ibiza el primer Congreso Internacional, que se haga por aquí cerca por lo menos, sobre la Ayahuasca, sus usos terapéuticos y hasta sagrados, la liberalización de las drogas, etc. Huelga decir que entre los asistentes al Congreso (y fueron varios centenares de personas) había una abrumadora mayoría, por no decir una apabullante unanimidad, a favor de legalizar las sustancias alucinógenas o presuntamente alucinógenas. No estuvo mal la reflexión del filósofo e historiador de las drogas Antonio Escohotado cuando afirmó que a menudo hay que recurrir a cosas como la ayahuasca no para intoxicarse sino para salir de una intoxicación. Por ejemplo, el programa de muchos partidos políticos.

Sentenció el experto que hay drogas pensadas para “dejar de mentirse uno mismo y otras, en cambio, para “mentirse más y mejor, no dejar de mentirse nunca. Entre estas últimas destacó el alcohol. Ingeniosamente sugirió que el alcoholismo es aquello en lo que se incurre para no tener que pasar nunca por la resaca. Por el amargo despertar.

¿Será eso lo que le pasa a Artur Mas? ¿Que no puede ni quiere despertarse de su consulta?

Habló en el Congreso de Ibiza Giovanna Valls, la hermana de Manuel Valls, ministro y primer ministro que fue de François Hollande. Esta chica se hace un poco un lío entre no querer que le pregunten por su hermano pero a la vez estar en el punto de mira y de atención en gran medida gracias a él. Personas que estaban enganchadas a la heroína, la cocaína y todo lo que cuelga y que han conseguido desengancharse gracias a cambiar una droga “mala” por otra menos mala o más buena, en este caso la ayahuasca, habrá muchas. A no tantas se les podrá preguntar, como hizo en este caso in situ el escritor Fernando Sánchez Dragó, qué opina de la posible legalización su hermano el ministro.

Y sin embargo la historia de Giovanna es potente. Por dos veces esta mujer ha sabido salir del hoyo, desengancharse del infierno. Paradójicamente eso es probable que signifique que no es la persona ideal para hablar de drogas ni iluminar a nadie más sobre su libre consumo. La adicción no deja de ser una vocación, un estilo del alma. En ese caso hay que rezar lo que se sepa para perder el libre albedrío (la libertad, puñeta) de la manera lo menos dañina posible.

Si algo demuestra la historia de las drogas es que la libertad no vale para todo el mundo, no la quiere todo el mundo igual, ni para lo mismo. Hay quien parece buscarla sólo para perderla. Para revolcarse más y más a fondo en su carencia.

Como en todo, no es lo mismo ser valiente que no serlo, estar o no estar dispuesto a hacer el esfuerzo de la lucidez, de decir o no decir la verdad, y sobre todo de sentirla. Se puede pedir la legalización de las drogas no para predicar el universal relajo sino todo lo contrario, una radical vuelta a lo más alto de la exigencia y el mérito. Igual que se puede estar contra la consulta de Mas como una radical vuelta a lo más alto de la ilusión democrática.

Basta de alucinaciones baratas. Queremos despertar a lo trascendente.

 

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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