Bienvenido Mr. Marshall contra el terror

Publicado por el Mar 23, 2012

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Después de los crímenes de Toulouse la inteligencia y la policía francesas se han visto en el punto de mira por no haber detectado a tiempo el peligro que suponía Mohamed Merah. Fácil de decir a posteriori. ¿Que el hombre había estado en Pakistán y Afganistán, que alardeaba de amistades poco recomendables y de ideas indefendibles? Cierto. Tan cierto como que hay un Mohamed Merah, quizás dos, en cada esquina. Para detenerlos a todos antes de que hagan nada habría que echar mano de un nivel de Gran Hermano que nuestras queridas sociedades occidentales, tan bien acostumbradas, se volverían locas. Irán (que pasa por tener los servicios secretos más salvajes y más asesinos del mundo) parecería Disneyworld en comparación.

Todo el mundo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena. Lo difícil es tenerla presente cuando luce el sol y lo que apetece es triscar por los verdes prados de la tolerancia sin un control policial cada cien metros. Sin que nadie fiscalice nuestras comunicaciones y nuestras andanzas en Internet y por supuesto sin que nadie abra nuestra correspondencia. Queremos la libertad y la seguridad. Lo queremos todo. Es muy humano.

El problema es que no se puede. Más cuando la amenaza terrorista se atomiza y se reduce cada vez más a escala individual, a que cualquier hijo de vecino pueda devenir un lobo solitario y causar una desgracia sin necesidad de coordinarse con casi nadie. Los luchadores antiterroristas del futuro tendrán que ser como el personaje que interpretaba Harrison Ford en Blade Runner, tendrán que aprender a discernir al ser humano del replicante casi que por puro instinto, en un segundo de intuición. Y los errores se pagarán con sangre.

¿Hay término medio? Hay quien cree que sí. Por ejemplo en Estados Unidos han tomado nota y han tomado la iniciativa para que el National Counterterrorism Center (NCTC), creado precisamente para gestionar la información de ciudadanos sospechosos de terrorismo, pueda conservar esa información mucho más tiempo (hasta cinco años) incluso si no se ha conseguido establecer un vínculo irrefutable entre la persona investigada y actos terroristas. Incluso si todo se queda en el nivel de la suposición y la sospecha.

Hasta ahora los datos eran de usar y tirar: o uno era terrorista seguro, o su nombre tenía que ser borrado del archivo. Así lo imponían las muy duras exigencias de las leyes de Estados Unidos en materia de derechos individuales y privacidad. Pero se han tenido que acabar dando cuenta de que así es muy difícil que no se les cuele ningún Mohamed Merah. Por la sencilla razón de que cuando este asoma por fin la patita terrorista, ya es demasiado tarde.

En principio estas nuevas directrices valen para personas residentes en EEUU. Ojo que eso incluye a extranjeros. Y ojo también que las leyes americanas suelen ser mucho más virtuosas en su territorio que en el extranjero. Es un clásico que tengan una doble vara de medir legal, por ejemplo para Connecticut y para Guantánamo. Esto no lo digo para sembrar el pánico sino para que todos tengamos claro que desde ya nuestros nombres pueden aparecer, y permanecer mucho más tiempo, en cualquier archivo norteamericano de información antiterrorista. Estamos todos más vigilados en cualquier parte del mundo.

Se puede poner el grito en el cielo por eso. O se puede dormir más tranquilo.

 

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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