A rey nuevo, republicanos viejos

A rey nuevo, republicanos viejos

Publicado por el jun 4, 2014

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Hay noticias que de repente lo arrollan todo. Cuando se empezó a filtrar que a las diez y media de la mañana del lunes 2 de junio Mariano Rajoy lo pararía todo para hacer una declaración institucional la vicepresidenta de su gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se encontraba en un desayuno del Fórum Europa en el hotel Ritz arropando al presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Por lo cual le quedó a mucha gente claro que González no tendría problemas para repetir como ariete popular en la pugna por mantener esta comunidad, desde la que no ha dudado a veces en ir por libre y hasta en tomar iniciativas de Estado, como la de tratar de persuadir al presidente de la Generalitat, el inefable Artur Mas, de montar un frente común con Madrid para mejorar la financiación autonómica. Mas no se atreve, claro, porque se quedaría sin discurso.

El presidente del Congreso, Jesús Posada, tuvo que salir de estampida de aquel desayuno, correteado como un toro en sanfermines por todos los que querían confirmar el rumor de que Rajoy se disponía a anunciar la abdicación del Rey. Al poco rato todo esto se confirmaba en medio de un asombro general que al parecer pudo haber alcanzado al mismísimo Príncipe de Asturias, que tuvo que cancelar una comida y hacer filigranas para estar en Madrid a la hora. Que una cosa es que algo esté previsto, o encima de la mesa, y otra que se sepa exactamente cuándo y cómo va a ocurrir.

Desde entonces parece que se ha liado la mundial, incluido el regocijo de una serie de personajillos que parece que se creen que ellos solos han conseguido reeditar un histórico 14 de abril. Si algo se le puede reprochar al timing con que la Zarzuela ha gestionado todo este asunto es que eligiendo este preciso momento como que puede parecer que dan munición a Podemos y a su flamígero líder para abrir fuego graneado y demagógico sobre el pobre PSOE, que a Rubalcaba todo son pulgas. No bastaba con el revolcón del 25-M que ahora hay que dar explicaciones de por qué ellos apoyan a la monarquía cuando lo más recontramecachismegaguay de la muerte es pedir referéndum y república pero ya.

Yo, que siempre he tenido una querencia sentimental por la república, debo decir que lo que menos me gusta de ella es quiénes son y cómo son los que la piden. Igualito que el independentismo: lo que da escalofrío no es tanto que lo quieran,  es quién lo quiere, y por qué.

Artur Mas el gélido, ese hombre que sería capaz de perder hasta el último escaño de CiU en ninguna cámara y él erre que erre, ya ha dicho que le da igual tratar con Juan Carlos I que con Felipe VI. Que él a lo suyo y al monotema.

De que por su parte va a ser todo más de lo mismo desde luego no cabe ninguna duda. Otra cosa es si va a ser verdad que no es lo mismo tener enfrente una España que otra. Una más rearmada o menos. Más energética o menos. Con más ambición reformista y menos ganas de dejarse acomplejar y de tocar las pelotas por aprendices de Lluís Companys. O de Pol Pot.

Hacía mucho, demasiado, que nadie desde este lado veía el órdago épico y se arrancaba sonrisa institucional en ristre y sin complejos. Ya era hora. A ver qué pasa.

 

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Doctores tiene la política para ver el lado positivo, institucional y trascendente de las cosas. En este blog trataremos de darle la vuelta y hasta la puntilla al más fino análisis. Más sobre «Piensa lo peor»

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