Margallo y la cueva de latrocinio

Publicado por el May 24, 2012

Compartir

Gibraltar.jpg

Considerando que estamos apunto de conmemorar los trescientos años de la firma del Tratado de Utrech (julio de 1713), el ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno español podía haber llegado al cargo sabiendo que el de Gibraltar es un conflicto en el que hay que pavonearse poco y trabajar muchísimo (entre bambalinas). Y ese trabajo implica saber cuándo hay que tensar el puño en guante de seda y cuándo tender pacíficamente la mano, presta para dar una bofetada.

Cuando las autoridades del peñón anunciaron que los Condes de Wessex harían una visita oficial a la colonia para conmemorar los sesenta años del reinado de Isabel II, el ministro español de Exteriores llamó al embajador británico para protestar. Pero ni siquiera lo hizo él personalmente, sino que delegó en un director general –sus predecesores socialistas hacían estas protestas gibraltareñas personalmente, no las delegaban. Cuando los periodistas planteamos al ministro si la visita a Gibraltar para conmemorar el jubileo real no era una causa más que sobrada para cancelar la asistencia de la Reina de España a la celebración de ese mismo jubileo, García-Margallo –dizque monárquico- aseguró que esa era ¡una visita privada! Casi todas las Casas Reales reinantes y no reinantes del mundo reunidas en Buckingham Palace es una reunión privada según el jefe de la diplomacia española. Menos mal que proclama su fe monárquica de muy largo recorrido, que si llega a ser militante republicano categoriza la cita como una timba.

Y al fin, cuando horas antes del regio encuentro en Londres del pasado 18 de mayo, se reactivó la tensión entre los pescadores españoles y las autoridades del Peñón, Margallo decidió que la reunión privada de coleguillas era elevada a categoría de cita de Estado y la Reina de España no podría asistir.

Los conflictos entre las cofradías de pescadores gaditanas y las patrulleras gibraltareñas son el pan nuestro de cada día. España debe actuar con la máxima firmeza y defender nuestras aguas y nuestros derechos sin hacer la más mínima concesión –y ya llevamos una larga lista de ellas. Pero lo que no puede ocurrir es que 30.000 gibraltareños sigan condicionando, maleando y secuestrando la normal relación de 47 millones de españoles y 62 millones de británicos.

El problema con los pescadores no era causa para que la Reina no acudiese a la cita de Londres. Los roces con Gibraltar son el pan nuestro de cada día. Pero el que la Familia Real conmemore el jubileo en la colonia sí es causa para que la Familia Real española no participe en el acto jubilar al que ha sido requerida. En 1981, cuando también gobernaba en España el partido en el que militaba José Manuel García-Margallo –en ese momento, la Unión de Centro Democrático- y el cargo de ministro de Exteriores tenía como titular a un ilustre gaditano, José Pedro Pérez-Llorca, los Príncipes de Gales anunciaron que empezarían su viaje de bodas en Gibraltar. Y, como es normal, el Gobierno de Calvo-Sotelo indicó a los Reyes la conveniencia de cancelar su asistencia a los esponsales.

Margallo ha actuado con acierto al cortar la línea de entreguismo en Gibraltar iniciada por Moratinos, quien aceptó que las autoridades de la colonia se sentarán a la mesa de trabajo en igualdad de condiciones con el gobierno británico y el gobierno español. Eso se ha acabado. A partir de ahora el foro tripartito será cuatripartito: si participa Gibraltar, acudirán también las autoridades municipales de La Línea. Pero hecho eso, España debe tratar los incidentes con las patrulleras gibraltareñas como incidentes absolutamente menores. ¡Qué más quisieran los habitantes de esa cueva de latrocinio que es el Peñón que conseguir reaparecer en los periódicos británicos por un incidente armado con fuerzas de seguridad españolas! Dejemos que el problema de Gibraltar se trate a puerta cerrada por quien puede hacerlo y no demos a los Gibraltareños ocasión de convertirse en una china en nuestro zapato. Pero cuando sea Londres o su Familia Real quien los convierte en exponente de último del finiquitado Imperio quede claro que no permaneceremos en silencio.

Compartir

ABC.es

Horizonte © DIARIO ABC, S.L. 2012

Una visión no siempre políticamente correcta de la realidad internacional. Un intento de hacer comprensible a una gran audiencia la realidad cotidiana internacional generada desde diferentes focos Más sobre «Horizonte»

La entrada más popular

From Lepanto to Baghdad

221... Lee la entrada completa

Etiquetas
Calendario de entradas
octubre 2017
M T W T F S S
« Oct    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031