La candidatura de Bernardino León

Publicado por el jun 14, 2011

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Nos cuenta hoy El País con bastante detalle cómo el Gobierno va a promover la candidatura de Bernardino León al cargo de enviado especial de la UE para el Mediterráneo Sur, lo que en el argot diplomático se ha bautizado ya como “enviado a la primavera árabe”. Y yo me alegraré mucho si Bernardino es designado para ese puesto. Mas no por algunas de las razones que aduce Miguel González en su crónica, bastante menos objetiva que la que publicaba en ABC.es Luis Ayllon el pasado lunes anticipando la noticia..

Yo creo que Bernardino León sería un excelente “enviado a la primavera árabe” por los magníficos contactos personales y el sólido conocimiento de la región que atesora. Y ahí es difícil –pero no imposible- encontrar un rival que pueda hacerle sombra. Y para España sería un gran logro que un español influyera en política comunitaria respecto una región que es de la máxima relevancia para nosotros.

Dicho eso, parece un poco excesivo que se diga que a Bernardino León “no le sería fácil seguir su carrera diplomática con el PP” y que esta opción “representa una oportuna y brillante salida profesional”. Hombre, no. Aplicar a los demás los propios prejuicios no parece una buena idea. El único sectarismo que ha sufrido la carrera diplomática ha procedido de los socialistas y es ya de larga data.

Cuando Fernando Morán llegó al Ministerio no encontró más lugar que ofrecer a Marcelino Oreja Aguirre que el consulado en Lisboa. Por el contrario, cuando Aznar llegó a Moncloa y Matutes a Santa Cruz, el último ministro de Exteriores socialista, Carlos Westendorp, que en sus tres meses en el cargo había hecho chanzas con la falta de peso que tendría España con Aznar en la Moncloa, fue enviado de embajador a la ONU. Y cuando un año después quiso ser enviado especial de la UE en Bosnia-Herzegovina, tuvo el pleno respaldo del gobierno popular.

En cambio, cuando llegó Moratinos a Exteriores y el propio León llegó a la secretaría de Estado, Ramón de Miguel, tras ocho años como secretario de Estado, pidió la embajada de España en Buenos Aires y… todavía está esperando respuesta.

Moratinos llegó a encontrarse con que un ex embajador de España en una gran capital estaba tan abiertamente sometido al ninguneo por razones de sectarismo que este diplomático, que ya no cumpliría los sesenta, fue a ver al ministro y le pidió un destino en Afganistán como enlace con las tropas españolas. Pasaría de un palacete en una gran capital europea a un contenedor de carga adaptado para servir de vivienda. Moratinos ni pestañeó. Simplemente pidió a su interlocutor que no le creara problemas…

Y argumentar que España espera que con este nombramiento se compense la marginación a la que ha sido sometida con su exclusión de la cúpula del Servicio Europeo de Acción Exterior es reconocer la incompetencia de nuestro Gobierno en estos años en que ha conseguido que el papel de España en la escena internacional quede reducido a la nadería más absoluta. Bernardino León tiene méritos sobrados para merecer el puesto europeo al que el Gobierno quiere promoverlo. No desmerezcan sus cualidades disfrazándolas con lo que no hay. Ni Bernardino León ni España lo merecen.

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