Cuando se estudia a Clegg

Publicado por el may 5, 2010

Compartir

De una cosa podemos estar seguros: Ni Olmedo es Candeleda, ni Miriam
González Durántez va a jugar en su pueblo el papel que jugó Catali Garrigues en la localidad abulense a la hora de llevar a un primer ministro británico de vacaciones
—al menos no por ahora. Catali no estaba casada con John Major, pero sí con Tristan Garel-Jones, uno de los mejores aliados de ese primer ministro que obtuvo la votación popular más alta de la historia de la democracia británica: más de 14 millones de votos. Major estaba especialmente bien rodeado de asesores como lo están, en general, los candidatos de los dos grandes partidos. Y eso, sin duda, no puede decirlo el candidato liberal. Ayer tuvo Nick Clegg su más dura confrontación con la realidad desde que el primer debate electoral de hace tres semanas le hizo soñar con que los elementos se manifestaran en su favor. Fue por medio de una carta al director de «The Times». Solo la firma de la misma obligaba a enarcar la ceja —pero de verdad, no como los amigos de ZP tan legos en estas materia. Rubricaban el texto Peter Clarke —antiguo Coordinador Nacional Contra Terrorismo; sir Richard Dearlove, ex jefe del Servicio Secreto de Inteligencia y lord Guthrie de Craigiebank, antiguo jefe del Estado mayor de la Defensa.
Este plantel suscribe una carta en la que se acusa a la política de seguridad de los liberal demócratas de poner en riesgo al Reino Unido frente al terrorismo y abocarlo a un papel menor en la escena internacional. Los tres recordaban cómo han trabajado tanto con gobiernos conservadores como con laboristas, y ahora enfrentan la confusa política de los liberal demócratas respecto a la disuasión nuclear y al papel a jugar en Afganistán, lo que coloca a Clegg fuera del tradicional consenso en materia de seguridad nacional.
Clegg ha intentado jugar la carta de que los otros dos partidos son la misma cosa y el suyo representa algo diferente, pero ahora ser diferente quizá le ponga en apuros. Con lo único con lo que es muy dudoso que los hombres de Clegg logren ganar votos frente a los dos partidos tradicionales es con una actitud de aparente debilidad frente al terrorismo internacional. En estas islas nadie acusó a Tony Blair de ser culpable de los atentados de julio de 2005 en Londres por haber metido al país en la impopular guerra de Irak. Aquí todos se pusieron a una junto al Gobierno.

Compartir

ABC.es

Horizonte © DIARIO ABC, S.L. 2010

Una visión no siempre políticamente correcta de la realidad internacional. Un intento de hacer comprensible a una gran audiencia la realidad cotidiana internacional generada desde diferentes focos Más sobre «Horizonte»

Etiquetas
Calendario de entradas
mayo 2017
L M X J V S D
« oct    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031