Anthony Lambton: Nunca supo qué noble quería ser

Publicado por el Jan 10, 2007

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Tony Lambton, fallecido el 30 de diciembre a los 84 años de edad, vivó una vida de contradicciones en la que nunca supo acomodarse entre la nobleza y vio cómo sus aspiraciones de ser una gran figura de la derecha británica eran desbaratadas al desvelarse unas fotos suyas con dos prostitutas. Las explícitas imágenes se tomaron desde el interior de un armario en el lugar en que solía celebrarse el encuentro sexual.Anthony Claud Frederick Lambton nació el 10 de julio de 1922 en una familia de una riqueza épica. El joven Tony Lambton fue el segundogénito del quinto conde de Durham y vizconde de Lambton, título este último que le fue conferido a la muerte de su hermano mayor en un accidente de caza. Sirvió brevemente en la Guerra Mundial, mas pronto fue relevado por problemas de visión y enviado a trabajar a una fábrica de municiones donde encontró a Belinda Blew-Jones, una rubia de 18 años con la que se casó a la semana de conocerla.

Acabada la contienda Lambton fue elegido diputado conservador en las elecciones de 1951. Desde su primer discurso en la Cámara quedó clara su fuerza como parlamentario, atrayéndose el respaldo de la mayoría en toda suerte de debates. En 1960 respaldó la iniciativa del laborista Tony Benn, vizconde de Stansgate, que quería que los miembros del Parlamento que heredaran un título pudieran renunciar a él para poder permanecer en la Cámara de los Comunes y no verse forzados a marchar a la de los Lores. Fue secretario privado de Selwyn Lloyd cuando éste dirigía el Foreign Office,
pero dimitió cuando tras la crisis de Suez el Gobierno aceptó las medidas
impuestas por Nasser para poder usar el canal. Pidió al Gobierno conservador una política más activa en Oriente Medio, pero se alineó con el primer ministro, Anthony Eden, cuando empezaron a lloverle las críticas desde su propio Partido Conservador. En cambio, cuando Eden fue sustituido por Harold Macmillan, Lambton no perdió una oportunidad de enfrentarse con él. Quizá por ello, el primer ministro ignoró su consejo de que John Profumo fuera obligado a dimitir cuando corrieron los rumores de su relación con la
prostituta Christine Keeler.

La victoria de los conservadores en 1970 le llevó a ser subsecretario de Defensa. Ese año moría su padre, pero Lambton se aprovechó de la ley promovida por Tony Benn para renunciar a su título nobiliario. Mas una vez que lo consiguió, insistió en que se le debería seguir llamando «Lord Lambton», lo que contravenía las normas parlamentarias y los usos nobiliarios. Lambton forzó así al Parlamento a volver una y otra vez sobre una cuestión nobiliaria que era un capricho personal hasta que en 1973 el Rey de Armas de la Jarretera, sir Anthony Wagner, sentenció que Lambton había perdido el derecho a ser llamado «Lord Lambton». Inútil disposición. El inminente escándalo hizo que Lambton quedara en la memoria de sus compatriotas como «Lord Lambton».

En 1973 se supo que Lambton se había estado viendo con una prostituta, Norma Levy. La chica le tendió una trampa. Puso una grabadora en la nariz de un oso de peluche y metió a un fotógrafo en un armario provisto con un espejo a través del cual se podía ver. Las imágenes resultantes mostraron a Lambton con dos meretrices en posturas harto indecorosas y fumando canabis. La grabación era muy explícita sobre sus apetencias sexuales. Como Lambton llevaba la nobleza en la sangre, dimitió de inmediato y nunca buscó conspiraciones en su caso. Asumió todas las culpas y abandonó para siempre la vida pública. «Mis sentimientos son imaginables, pero no tengo perdón. Me comporté de forma estúpida y, en consecuencia, defraudé a los que más quería complacer: el primer ministro, el Partido Conservador, mi electorado que me ha dado veintidós años de lealtad y mi familia».

Decía lady Diana Mosley que «en Inglaterra la gente no se divorciaba; tenían aventuras y seguían casados. El divorcio vino de América». Lambton no se divorció nunca, pero su mujer se quedó en Londres mientras que él se fue a vivir a Toscana con la divorciada Claire Ward —que había sido elegida la debutante más bella de 1954. Su estilo de vida allí, donde se compró en Siena la Villa Centinale, que había pertenecido al cardenal Chigi en el siglo XVII, hizo que pronto fuera comparado con lord Marchmain, el personaje central de «Retorno a Brideshead», la obra maestra de Evelyn Waugh. Dedicó el final de su vida a la literatura, en la que alcanzó notable éxito. Leía mucho, comía poco y fumaba diariamente tres cigarros «Príncipe de Gales» de Romeo y Julieta. Lambton y su mujer, que murió en 2003, tuvieron cinco hijas y un hijo Ned, nacido en 1961, y que sucedió a su padre en los títulos a los que renunció.

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