Vuelven a ver la luz las crónicas de Azorín desde el París de 1918

Azorín había ingresado en 1905 en ABC, donde publicó la primera crónica telegrafiada por un enviado especial español, con motivo de un viaje a París de Alfonso XII que culminó con un legendario atentado terrorista. Trece años más tarde, Azorín volvió a París como enviado especial, de nuevo, para cubrir, entre mayo y junio de 1918, los ataques aéreos alemanes a la capital francesa, hospedado en el hotel Majestic, que antes había sido Palacio de Castilla, la residencia oficial de la reina Isabel II, donde ella abdicó en su hijo y fue entrevistada por Galdós.
«París bombardeado» recoge parte de las crónicas periodísticas que dan título al libro, unos textos breves y capitales, escritos el mes de noviembre del mismo año, 1918, y un prólogo fechado el mes de marzo de 1919. «Pese a su brevedad, entiendo que este libro es un ejemplo extraordinario para comprender el concepto azoriniano de literatura», subraya Jorge Urrutia, que reconstruye con precisión las distintas dimensiones de una obra imprescindible.
Imprescindible para la historia del periodismo y las ideas políticas españolas. «París bombardeado» es con «Entre España y Francia» (1917) y «Con bandera de Francia» (1950) el fruto esencial de las reflexiones y crítica política de Azorín
Imprescindible para la historia del periodismo y las ideas políticas españolas. «París bombardeado» es con «Entre España y Francia» (1917) y «Con bandera de Francia» (1950) el fruto esencial de las reflexiones y crítica política de Azorín sobre el aislamiento decimonónico de España, ante la primera guerra mundial. Urrutia recuerda la modernidad radical de un periodismo cultural de la más honda importancia, utilizando la crónica periodística para ofrecer una radiografía del catastrófico aislamiento español.
Imprescindible para la historia de la cultura y evolución de la prosa castellana. ««París bombardeado» también es una obra mayor de Azorín -uno de los más grandes escritores de la lengua española de todos los tiempos- porque encierra en poquísimas páginas los presupuestos estéticos de toda una época de la literatura europea, la del postsimbolismo», insiste Jorge Urrutia.
Me atrevería a subrayar otro aspecto menor, pero simbólicamente excepcional. Buena parte de esa obra se escribió en el hotel Majestic, que un puesto tan excepcional tiene en la geografía imaginaria de España (en el destierro) y París. Por ese antiguo edificio pasó buena parte del exilio español del XIX. En ese mismo hotel se cruzaron por primera y única vez Picasso, Proust y Joyce. Ocupado por la Gestapo (que torturaba en los sótanos donde Azorín se refugiaba de los bombardeos), fue liberado por milicianos de la CNT-FAI miembros de la 2ª Division Blindada del general Leclerc. Francia decidió vender en subasta pública ese histórico edificio, hace poco más de un año.

Comentarios | 1 comentario

  • peponeto
    • peponeto |
    • 11 Junio 2009, 11:31

    Antonio Machado cuando escribe sobre Castilla apaee como un turista

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