Saturno y el Mediterráneo

Publicado por el may 19, 2014

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Siguiendo la estela de la mitología, resulta que Urano y la Madre Tierra tenían hijos a los que el padre escondía, causando un gran dolor a su madre. La Madre Tierra, cuando nació Cronos o Saturno, fabrica una hoz para que este acabe con su padre. Saturno se casa con su hermana Rea y devora a sus hijos en cuanto nacen, por miedo a ser asesinado. Rea consigue esconder a su sexto hijo, gracias a la Madre Tierra, entregándole a su cruel marido una piedra a cambio. Ese hijo salvado milagrosamente es nada menos que Zeus, quien crea una pócima para dársela a su padre y así conseguir que vomite la piedra y sus cinco hijos. Más tarde recluta a sus hermanos para luchar con los Titanes y ganan la batalla. Desde entonces Zeus es el dios de dioses, el que reina en el Olimpo.

Tristemente el mar Mediterráneo se esta convirtiendo, sin saberlo ni quererlo en el Saturno de los mares. Miles de seres humanos yacen en su insaciable estómago, seres que buscaban la luz, un nuevo nacimiento y algo parecido a la libertad. Ese pequeño y mítico mar, testigo de luchas y confrontaciones religiosas y étnicas, sigue hoy en día devorando a sus hijos ante la pasividad del mundo que cobardemente mira a otra parte. La Madre Tierra y el cielo (Urano) fecundan vidas que más tarde el agua acogerá como última morada. Una y otra vez algunas voces impotentes se alzan pidiendo ayuda, reclamando justicia y alguna solución común para que este agujero azul deje de fagocitar vidas humanas. Pero los amigos europeos, en Bruselas, están más pendientes de satisfacer las necesidades de los lobbies de negocios farmacéuticos, financieros y energéticos. Para eso invierten millones de euros en abogados y encantadores de serpientes, que despliegan inteligencia y esfuerzo en la defensa de sus intereses.

Qué pena que no exista un Zeus salvador que, junto a sus hermanos, plante cara a los Titanes. Venciéndoles  y luchando por conseguir que ese mar hermoso y hambriento, devuelva las vidas que duermen en su seno. Qué pena que ninguna Madre Tierra pueda vengar su dolor, por la pérdida de tantos hijos, en los pueblos olvidados de África. Algún día tendremos que mirar al lugar de donde todos venimos, al origen de la humanidad, la raíz del árbol de la vida y reconocernos en él. ¡Cómo África puede permanecer al margen de la evolución y el bienestar de tantos países del norte, igual que hijos malditos repudiados por una familia saciada y sin escrúpulos!.

La mitología es a menudo un reflejo poético y también cruel de la humanidad. Muchas lecciones pueden extraerse de las rivalidades y escaramuzas de los dioses. Ellos tenían la ventaja de ser inmortales, podían hacer magia y por tanto nada les afectaba. Nosotros en cambio somos vulnerables y cuando jugamos a ser dioses, el daño que cae sobre nuestros semejantes, y como consecuencia sobre nosotros mismos, es irreparable. Alguien una vez, hace mucho tiempo, abrió las aguas. Quizás él podría volver más a menudo y, repitiendo el milagro, abrir un largo y transitable camino hacia la libertad.

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Ciento volando © DIARIO ABC, S.L. 2014

Ha volado mucho y muy alto. Se ha posado sobre los escenarios de todo el mundo. La han aplaudido a rabiar. Paloma San Basilio se sienta ahora en el patio de butacas y se convierte en espectadora del mundo. Y aquí está para contarlo. Más sobre «Ciento volando»

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