El actor

Publicado por el ene 20, 2014

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Admiro a los actores, sean buenos o no tanto, me da igual. A los buenos los admiro hasta la obnubilación: sus manos, sus silencios, su enorme capacidad para ser cualquier cosa (incluso lo que no existe). Porque ellos no son la realidad, son lo que en cada instante nace y muere para ser lo siguiente, fluido, único, inexplicable, subyugante hasta el punto de transportarnos con sus alas de viento y fuego hacia un lugar que no es si ellos no lo convocan.

Horas y horas de ensayo construyendo un personaje que da forma, junto a otros, a una escena. No importa la sala llena o medio vacía, si esta llena se hace el milagro y si no, la cuarta pared no quita ni un ápice de sentido a lo que ellos cuentan, a sus diálogos, a esas tensiones que tú puedes masticar en el patio de butacas mientras te sobrecoge tanta verdad mintiendo y tanta mentira cierta.

A veces no hay nada ni nadie, esta sólo, mirando al infinito y contando una historia que podría ser de todos pero que él cuenta como nadie, mejor que tú mismo, aunque la historia sea tuya y en algún momento te la haya robado. No importa cuantas veces la función empiece y termine, nunca será la misma y ellos, al contrario que en una película, cada día sudan, ríen, lloran, mueren o hacen mutis de distinta manera.

Los hay auténticos genios. Por suerte tengo algunos amigos que lo son, los hay más humildes, sirviendo toda su vida, pero qué importante es su labor, qué necesaria y como se ven las costuras cuando no se hace con talento y oficio. El actor, puede aprender, recorrer todas las grandes escuelas del mundo, pero su esencia divina es tan consustancial a él como el día de su cumpleaños, imposible de imitar o de falsificar, porque entonces ya no vale y desaparece al fondo del escenario.

Mi amigo siempre es y será un actor, aunque el telón de una parte importante de su vida tal vez no vuelva a levantarse nunca, por eso a veces de madrugada, se despierta de su sueño para vestirse e ir al teatro. Puede volver a dormir tranquilo porque el teatro, como les pasa a los grandes, no está en ninguna parte, simplemente el teatro es él.

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