Cantar en el Teatro Real

Publicado por el ene 7, 2014

Compartir

Todos los años pedía a los Reyes una bicicleta y una casa de muñecas. Me imagino la tristeza de los Magos cuando no podían responder al deseo de una niña y traían lo que buenamente podían, eso sí, con todo el amor del mundo. Me costaba entender por qué se hacían los despistados cuando yo intentaba escribirlo bien clarito una y otra vez.

Un año, por fin, apareció la bicicleta, mi mejor amiga y compañera de aventuras. Me emocionaba sentirla en mis manos y ese olor a aceite de la cadena que se salía de su sitio a las primeras de cambio. Una vez me desollé la rodilla bajando una cuesta. Eran mis heridas de guerra en esos juegos no muy recomendables pero que a mí me hacían volar.

Otro año, cuando ya pensaba que los Reyes no sabían leer o yo no me portaba lo suficientemente bien, apareció una enorme y preciosa casa de muñecas. Vivía dentro de ella las veinticuatro horas, cambiando los pequeños muebles de sitio, poniendo flores en jarrones diminutos o asomada a sus ventanas, que me permitían cotillear en la vida de unos muñecos que vivían felices en una casa bastante más lujosa que la mía.

Lloré mucho, ya os podéis imaginar, cuando no quería crecer. Al contrario de mis amigas, que no veían el momento de ser mayores. No podía aceptar que ya no escribiría más cartas a unos Reyes a los que siempre pedía cosas que a veces no traían, pero que entraban por el balcón, se comían las galletas, se bebían la leche y, siempre, dejaban algo que me gustaba muchísimo.

Este año han vuelto mis Reyes Magos cuando menos lo esperaba. Sin carta y por sorpresa, me han traído un concierto: sí, la posibilidad de cantar en un concierto maravilloso, como no podía ser otra cosa viniendo de Sus Majestades, en el Teatro Real. Ha sido un precioso regalo que he podido compartir, por suerte, con un teatro lleno y cálido hasta la emoción. Un regalo para todos los que hemos formado parte de ello en ese escenario único e histórico.

No dejéis de creer nunca en los Reyes Magos. Ya sé que no siempre están donde hacen falta, pero siguen siendo capaces de arrancarnos, en mitad de la lluvia, una sonrisa y alguna lágrima.

Compartir

ABC.es

Ciento volando © DIARIO ABC, S.L. 2014

Ha volado mucho y muy alto. Se ha posado sobre los escenarios de todo el mundo. La han aplaudido a rabiar. Paloma San Basilio se sienta ahora en el patio de butacas y se convierte en espectadora del mundo. Y aquí está para contarlo. Más sobre «Ciento volando»

Categorías
Etiquetas
Calendario
enero 2014
L M X J V S D
« dic   feb »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031