La sonrisa de Venus

Publicado por el sep 23, 2013

Compartir

Salen al mundo a fuerza de empujones y lamentos, envueltos en sangre y líquidos que han sido su hábitat durante nueve meses. Protestan violentamente cuando les expulsas de su cálida paz a un mundo frío y hostil, en  el que tendrán que crecer e intentar ser felices. Sus caritas arrugadas les devuelven la imagen de lo que serán al paso de los años, cuando ya se hayan acostumbrado a la vida.

Algunos encuentran una mirada emocionada y ansiosa, unos brazos tiernos e inexpertos con miedo a que el amor les dañe su  frágil contextura. Encuentran también una habitación ocupada por ellos desde casi el principio de un sueño: muñecos, cunas, ropa suave y perfumada de espera y la promesa de una vida tranquila y protegida mientras sea posible y ellos no decidan levantar  el vuelo. Les esperan buenos colegios, universidades, besos y cámaras de fotos cada vez que sus pequeñas vidas protagonicen algún acontecimiento. Son los que tuvieron suerte en su aterrizaje vital y son una mínima parte de los seres que segundo a segundo nacen en nuestro mundo.

Otros asoman su carita asustada y se preguntan por qué los arrojan tan pronto del paraíso.  A veces sus ojos tienen la belleza del cielo y el tamaño de su angustia. Crecen en medio del caos, solo intentando sobrevivir al día a día. Les he visto alimentando a las moscas con la humedad de su cara. Les he visto amasando barro o excremento como único juguete y compartiendo madres y pobreza con la incertidumbre de qué pasara mañana o si habrá un mañana. Sus madres callan con la paciencia del que sabe que nada puede hacer, que no está en sus manos cambiar un mundo, enfermo y violento, en el que muchos se odian ante la indiferencia de los que no quieren oír y no quieren ver. A veces la violencia, en la que crecen y de la que son víctimas, germinará en ellos como lo hizo en sus padres, que con tanta facilidad se olvidaron de que también fueron niños. Vidas alimentadas por odios étnicos o religiosos como única forma de sentir la existencia, de hacerse presentes en un mundo que lleva borrándolos e ignorándolos durante siglos.

Ellos no saben lo que pasa y tampoco por  qué están aquí. Solo buscan algo que llevarse a los labios, una mano que les acaricie y que esas cámaras, que roban sus increíbles sonrisas, se acuerden de ellos para algo más que compartirlas como un trofeo, en una agradable y distendida cena al otro lado del planeta.

Pero, en medio del dolor y la oscuridad, una pequeña luz se hace paso, abriendo una ventana a otro escenario que nunca habíamos contemplado, ni imaginado, desde nuestras civilizadas estructuras. Esa luz es otra sonrisa distinta: una sonrisa que nace y muere en un espacio abierto y libre, que se funde con la naturaleza, como parte integrante de ella, respetándola y amándola, y que en las noches sabe que un manto plagado de estrellas protege sus sueños hasta casi tocarlos. Sabe que su tribu, su etnia, seguirá manteniendo su forma de vida, salvaguardada durante tantos años; que el precio de su libertad es mínimo en comparación del que pagan los que  les miran con superioridad y lástima, y dejan las divisas que a ellos les permite no ser como nosotros. Esa sonrisa brilla en la oscuridad de sus rostros como el planeta Venus, cuando, solitario y orgulloso, reina a las puertas de la noche.

Compartir

Anterior

Siguiente

ABC.es

Ciento volando © DIARIO ABC, S.L. 2013

Ha volado mucho y muy alto. Se ha posado sobre los escenarios de todo el mundo. La han aplaudido a rabiar. Paloma San Basilio se sienta ahora en el patio de butacas y se convierte en espectadora del mundo. Y aquí está para contarlo. Más sobre «Ciento volando»

Categorías
Etiquetas
Calendario
septiembre 2013
L M X J V S D
« ago   oct »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30