El cristal

Publicado por el sep 2, 2013

Compartir

El cristal me devuelve la mirada, me separa del mundo… pero su transparencia me lo pone tan cerca que puedo tocarlo con los dedos. A veces está y a veces no. Ahora está porque un precioso árbol se mezcla con sus reflejos y quiere entrar en mi habitación. El árbol se desnuda en invierno y, en verano, en las noches menos cálidas, me arropa con sus ramas para que el frío no me despierte. Cuando está desnudo eleva sus brazos de sarmientos al cielo, como en una plegaria, y el cristal le consuela diciéndole que sus hojas volverán a vestirlo en la primavera, para que yo le contemple una y otra vez enamorada de su belleza perfecta.

El cristal desaparece con las nubes porque tienen ese color de niebla dormida y lenta, y el cristal no puede, ni quiere, competir con ellas. Se deja engañar por su paso tranquilo y piensa que es él quien se mueve en una ilusión baldía. Cuando llueve, aparece otra vez. El agua baña su superficie y sabes que está porque la lluvia tropieza y se distorsiona cuando le encuentra. Entonces el cristal siente: alguien le está tocando y le hace cosquillas con un pequeño repiqueteo, o le hace llorar de placer con grandes y generosas gotas que se deslizan por él y le acarician suavemente.

El cristal se empaña cuando la temperatura exterior o la nieve lo hacen opaco y visible. Entonces se deja escribir en su superficie por los dedos de un niño que le dibuja su nombre, para que pueda llamarle y ser amigos en tantos días grises y fríos de invierno. Entonces, el cristal se hace necesario para proteger nuestras frágiles vidas, la fragilidad protegida por otra invisible fragilidad.

Por la noche, el cristal deja de engañarte y te mira desde ti mismo con ese brillo oscuro que lo transforma en pared. En ella te ves sin intermediarios, sin nada que te distraiga desde fuera, a solas con tu rostro a través de un velo pintado que te suaviza el cansancio, la tristeza o la felicidad del día. El cristal de noche nos da miedo. Es como un abismo, corremos las cortinas… ya no nos vemos, pero sabemos que el cristal está detrás, esperando la llegada del alba para volver a teñir de colores y formas nuestras vidas.

Hoy he mirado al cristal de mi ventana y me he puesto nostálgica. Tal vez es que el verano se me escurre entre los dedos y no encuentro la forma de atraparlo; de que los días vuelvan a ser largos y el sol me caliente la piel; de que me aleje de los tonos tristes de las calles y de los abrigos y jerséis gordos en los que desaparezco o quisiera desaparecer… Tal vez es que de pronto ha empezado a llover y he visto que el cristal estaba llorando.

­­­

Compartir

Anterior

Siguiente

ABC.es

Ciento volando © DIARIO ABC, S.L. 2013

Ha volado mucho y muy alto. Se ha posado sobre los escenarios de todo el mundo. La han aplaudido a rabiar. Paloma San Basilio se sienta ahora en el patio de butacas y se convierte en espectadora del mundo. Y aquí está para contarlo. Más sobre «Ciento volando»

Categorías
Etiquetas
Calendario
septiembre 2013
L M X J V S D
« ago   oct »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30