Ríos enterrados del Sáhara podrían haber conducido a los humanos fuera de África

Ríos enterrados del Sáhara podrían haber conducido a los humanos fuera de África

Publicado por el Sep 18, 2013

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Los arqueólogos han encontrado cientos de restos de la cultura de la Edad de Piedra en Wadi Takartori, una lecho fluvial seco situado en la zona suroeste del Desierto del Sáhara, en Libia. Imagen cortesía de Mary Anne Tafuri.

 

Un estudio de la Universidad de Hull, en Inglaterra, demuestra cómo pudo tener lugar la expansión humana a partir del continente africano.

Según lo que apunta una nueva investigación, en algún momento de hace unos 100.000 años, tres largos ríos serpenteaban a lo largo de lo que hoy es el seco Desierto del Sáhara. Los ríos, ahora enterrados, habrían creado bolsas de zonas verdes y suministrado agua en zona sedientes del paisaje. Llevado a cabo por medio de diferentes turnos de desplazamiento, este hecho podría haber permitido que los antiguos humanos migraran cruzando el Sáhara para, más tarde, abandonar África, como confirma el trabajo publicado en PLOS ONE.

“Esos ríos eran grandes –afirma el coautor de la investigación e hidrólogo en la Universidad de Hull, en Inglaterra, Thomas Coulthard-. Debían situarse en torno al tamaño del Missouri, el Rhin e incluso del Nilo cuando su flujo es bajo”.

Algunos científicos creen que los humanos abandonaron África Central hace entre 125.000 y 100.000 años, aunque un estudio reciente sugiere que la migración se produjo tan pronto como hace 62.000 años. Los humanos podrían haber migrado primero a la costa oeste de África, antes de viajar a lo largo de la costa al medio este, o bien podrían haberse desplazado a lo largo del Nilo o alrededor de la Península Arábiga. Cualquier de las dos rutas requerían miles de millas de viaje.

Viajar a través del Desierto del Sáhara podría haber sido una ruta más directa para la población de África Central, pero ese desierto es todavía hoy uno de los lugares más secos del mundo. La mitad de su extensión recibe menos de una pulgada de lluvia al año, lo que hace la travesía francamente dura. Sin embargo, los arqueólogos sugieren ahora que el Sáhara estuvo poblado en un tiempo, y algunos científicos creen que algunos pequeños ríos que ahora son apenas un hilillo que cruza el desierto podrían haber sido en otro tiempo largos y de flujo continuo.

Para comprobar la veracidad de esta idea, Coulthard y su equipo crearon un modelo computerizado del tamaño del monzón en una zona del Sáhara que se extiende a lo largo de 12 millones de kilómetros cuadrados, y que existió hace alrededor de 100.000 años. En ese tiempo las lluvias monzónicas se dejaban ver cientos de millas al norte de donde caen ahora. Como resultado de ello, fuertes precipitaciones caían en las dos cordilleras montañosas del Sáhara, el Ahaggar y las montañas Tibesti, que se expanden por áreas de Argelia, Libia y Chad. El modelo empleaba datos topográficos para predecir por dónde podría haber fluido el agua en ese momento.

Incluso con altas dosis de agua perdida por la evaporación y la absorción del terreno, los investigadores encontraron que una mayor cantidad de lluvia alimentó los pequeños árboles, esencialmente a través de los ríos secos (el Irharhar, el Sahabi y el Kufra), que eran mucho mayores que hoy y se expandían por toda la longitud del Sáhara.

“No se trata de inmensas cantidades de agua, pero sí de un volumen igual al que puede darse en las zonas del sur de España”, cuenta Coulthard, que explica que estos ríos pudieron facilitar espacios verdes y habitables para que la población llevara a cabo la migración desde África.  De hecho, los arqueólogos han encontrado herramientas de piedra datadas en ese tiempo en las inmediaciones del Río Irharhar, confirma el investigador. Y otros hallazgos arqueológicos similares podrían estar esperando, todavía ocultos, en las zonas cercanas a los otros dos ríos.

“El área está cubierta por dunas de arena y arena del mar, por lo que hay todo un montón de evidencias arqueológicas que están enterradas y esperando allí”, confirma Coulthard, que también matiza que la diferencia entre la arena del mar y la normal es que la primera no cría vegetación ni conserva restos físicos.

Los hallazgos de la investigación son razonables y convincentes para Paul Myers, científico de la Tierra en la Universidad de Alberta, en Canadá, que no ha participado en la investigación. En declaraciones a PLOS ONE, Myers confirma que existe “un conocimiento de que los leves cambios en la órbita de la Tierra tuvieron efectos sobre el monzón y las precipitaciones en esta región. También se había demostrado previamente que el Sáhara había sido bastante húmedo en otros momentos de la historia”.

En cualquier caso, no toda la comunidad científica ha considerado igualmente definitivos estos hallazgos. El antropólogo del Museo de Historia Natural de Londres Chris Stringer, quien tampoco ha trabajado en este proyecto, considera improbable que hubiera una ruta hacia fuera de África en el Sáhara. “Incluso aunque esos sistemas fluviales suponen algún tipo de ruta desde la estrecha zona este del Nilo, que conduce el río hacia Israel”, confirmó a LiveScience. Habiendo completado el viaje a lo largo del Sáhara, la población que estuviera migrando todavía habría necesitado zonas verdes para poder hacer el desplazamiento desde el este hasta abandonar África, completa.

En lugar de eso, los descubrimientos de esta investigación podrían ayudar a explicar como ciertos avances tecnológicos, tales como el predominio de la pintura ocre rojiza, que se extendió dentro de África en esta época, según apunta Stringer.

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