La luna Europa, cubierta de sal marina

La luna Europa, cubierta de sal marina

Publicado por el May 13, 2015

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Una serie de experimentos llevados a cabo por la NASA sugieren que el material oscuro que recubre algunas zonas de Europa, una de las lunas de Saturno, es sal marina procedente de sus océanos subterráneos, oscurecida por la radiación.

Una serie de experimentos de laboratorio llevados a cabo por investigadores de la NASA sugieren que el material oscuro que recubre algunas zonas de Europa, una de las lunas de Júpiter, es sal marina procedente de sus océanos subterráneos, oscurecida por la radiación. La presencia de sal marina en la superficie de Europa es una muestra de la relación que existe entre el agua y las rocas del fondo oceánico, un importante indicativo a la hora de determinar si allí puede haber vida. El estudio se publicará próximamente en «Geophysical Research Letters».

«Tenemos muchas preguntas sobre Europa -afirma Curt Niebur, del programa de Planetas Exteriores de la NASA en Washington- pero la más importante y difícil de responder es sobre la posibilidad de que sea habitable. Una vez respondida, podremos afrontar la cuestión sobre la existencia de vida en el océano que duerme bajo su superficie helada».

Durante más de una década, los científicos han especulado sobre la naturaleza del material oscuro que recubre las largas fracturas lineales de la superficie helada de Europa, así como otras características geológicas de reciente formación. Su asociación con terrenos jóvenes sugiere que el material oscuro ha surgido desde el interior del satélite, pero su composición química ha sido siempre difícil de averiguar debido a la escasez de los datos disponibles.

«Si se trata solo sal procedente del océano que hay debajo, sería una solución simple y elegante que explicaría lo que es este oscuro y misterioso material», asegura Kevin Hand, del Jet Propulsion Laboratory (JPL) y director de la investigación.

Lo que sí es cierto es que Europa está, literalmente, bañada por la radiación creada por el poderoso campo magnético de Júpiter. Incontables electrones golpean continuamente la superficie de este mundo helado con la intensidad de las partículas de un acelerador. Y las teorías formuladas hasta ahora sobre la naturaleza del misterioso material siempre incluyen a la radiación como parte del proceso que llevó a su creación.

Algunos estudios afirman que las decoloraciones de Europa se deben a compuestos ricos en azufre y magnesio, pero los nuevos experimentos revelan que las sales marinas expuestas a la radiación pueden explicar mucho mejor los colores de los terrenos más jóvenes de la superficie de la luna de Júpiter.

«Nuestra Europa en una lata»

Para identificar el material oscuro, Hand y su colaborador, Robert Carlson, también del JPL, simularon un pequeño fragmento de la superficie de Europa en un laboratorio y probaron con varias sustancias «candidatas» a ser el elusivo material. Por cada sustancia utilizada, los investigadores midieron su espectro, codificado en la luz reflejada por cada componente. El espectro de un material revela exactamente su composición, mostrando una serie de bandas de color que son propias de cada sustancia y que son irrepetibles, una auténtica huella digital para cualquier elemento conocido.

«Lo llamábamos “nuestra Europa en una lata”-explica Hand-. El montaje de laboratorio imitaba las condiciones de la superficie de Europa en términos de temperatura, presión y exposición a la radiación. Después comparábamos el espectro de cada material candidato con el obtenido por las sondas espaciales y los telescopios».

En su investigación, los científicos probaron con muestras de sal común y con diferentes mezclas de sal y agua, colocándolas en una cámara de vacío y a una temperatura similar a la que reina en aquella luna lejana, 173 grados bajo cero. Y entonces bombardearon las muestras salinas con un haz de electrones que simulaba la intensa radiación a la que está sometida la superficie.

Tras unas pocas decenas de horas de exposición a este duro ambiente, el equivalente a más de un siglo en la superficie de Europa, las muestras de sal, que al principio eran blancas como la sal de mesa, empezaron a adoptar tonos amarillentos y marrones similares a los que tiene el misterioso material oscuro. Y al medir sus espectros, los investigadores se encontraron con que se parecían tremendamente a los recogidos in situ por la sonda Galileo.

Más radiación, más oscuro el color

«Este trabajo nos dice que la firma química de la sal sometida a radiación coincide de forma convincente con los datos recogidos sobre el terreno del misterioso material oscuro de Europa».

Cuanto más tiempo estaban las muestras expuestas a la radiación, más oscuro era el color resultante. Hand cree que los investigadores pueden utilizar esta variabilidad del color para determinar la edad de las esteucturas geológicas y del material eyectado por cualquiera de los géiseres que hay en Europa. Todo un avance en el conocimiento de uno de los mundos donde los científicos tienen más esperanzas de encontrar vida.

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