Hallado en Atapuerca el anciano más antiguo de todo el registro fósil

Publicado por el Oct 11, 2010

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Se trata, esta vez, del anciano más antiguo jamás encontrado en todo el registro fósil. Vivió hace medio millón de años en la sierra de Atapuerca, tenía 45 años y sus condiciones físicas estaban tan mermadas que no habría podido sobrevivir por sus propios medios. Podría ser el mejor indicio que tenemos hasta ahora de que, hace 500.000 años, mucho antes de la aparición de Homo sapiens, nuestra propia especie, las sociedades humanas ya estaban lo suficientemente avanzadas como para cuidar de los individuos más mayores y menos capacitados.

Estas son algunas de las conclusiones de un estudio recién publicado en la revista PNAS por un equipo de investigadores de Atapuerca formado principalmente por científicos del Centro UCM-ISCIII de evolución y comportamiento humanos de Madrid.

Analizando una cadera cuya descripción preliminar ya se publicó en 1999 (se trata de la famosa “Elvis”, la pelvis mejor conservada de todo el registro fósil) y asociándola después a un fragmento de columna vertebral del mismo individuo, Alejandro Bonmatí, primer firmante del artículo y miembro del equipo que dirige Juan Luis Arsuaga, ha llegado a la conclusión de que los restos fósiles pertenecieron a un individuo senil y parcialmente discapacitado, ya que sufría una importante y dolorosa minusvalía que le impedía caminar erguido.

Los restos fósiles de este individuo (que no forman un esqueleto completo) han sido recolectados por separado a lo largo de cinco campañas de excavación, y proceden de uno de los yacimientos más prolíficos de todos los que hay en Atapuerca, la Sima de los Huesos, una pequeña cavidad a más de 30 metros de profundidad que se abre al fondo de una cueva de varios cientos de metros de longitud.

El precario estado de este hombre, el anciano más antiguo jamás encontrado en todo el registro fósil, ha obligado a los científicos a pensar que debió de recibir ayuda continua de los demás miembros de su grupo, ya que de lo contrario no habría logrado sobrevivir.

Se trataba de un varón muy corpulento de la especie Homo Heidelbergensis, antepasado de los neandertales, que padeció importantes enfermedades degenerativas desde mucho antes de morir, con más de 45 años de edad. Dichas enfermedades debieron producirle, según los investigadores, intensos dolores en las zonas lumbar y pélvica que le obligaban a caminar encorvado y, probablemente, a utilizar un bastón para mantenerse erguido. Debido a sus condiciones físicas, este individuo no estaba en condiciones de cazar ni seguramente de llevar a cabo otras tareas útiles para su comunidad.

Lo cual ha llevado a los investigadores a la conclusión de que, además de alimentación, el anciano debió también de recibir ayuda para seguir el ritmo de la marcha de su gente, un grupo de cazadores nómadas que se desplazaban junto a las manadas de herbívoros de los que se alimentaban.

Un tipo de conducta social de ayuda a los más desvalidos de la que existen muy pocos indicios para épocas tan remotas pero sobre la que en Atapuerca ya se ha encontrado más de una prueba. En efecto, hace ya dos años (en marzo de 2009) se publicó un estudio que demostraba que un niño con el cráneo deforme, de entre 5 y 10 años (que los científicos bautizaron como Benjamín) y que pertenecía a la misma especie y época del anciano, fue cuidado y mantenido con vida todo el tiempo posible por sus congéneres.

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