Así se libra el Océano Antártico del calentamiento global

Así se libra el Océano Antártico del calentamiento global

Publicado por el May 31, 2016

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Las aguas superficiales, más calientes, son enviadas hasta el Polo Norte, que se lleva la peor parte.

El océano que rodea la Antártida podría ser el último lugar de la Tierra al que lleguen los efectos del cambio climático. Un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience y realizado por la Universidad de Washington y el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) acaba de demostrar, en efecto, que las corrientes oceánicas pueden explicar por qué el agua de mar se mantiene allí aproximadamente a la misma temperatura, mientras que en el resto del planeta se sigue calentando.

El estudio resuelve por fin un “rompecabezas científico” que traía de cabeza a los investigadores y desmonta, de paso, uno de los argumentos favoritos de quienes niegan que exista un cambio climático. Las observaciones llevadas a cabo por los científicos muestran, de hecho, que las corrientes alrededor de la Antártida empujan continuamente el agua hacia abajo, manteniéndola lejos de la superficie durante siglos enteros, de forma que la última vez que ese agua entró en contacto con la atmósfera terrestre fue antes de que comenzara la era de las máquinas. Por eso, nunca ha experimentado de forma directa el cambio climático relacionado con los combustibles fósiles.

“Debido al aumento de dióxido de carbono en la atmósfera -explica Kyle Armour, autor principal del estudio- se podría esperar un mayor calentamiento en ambos polos, pero solo lo vemos en uno de ellos, así que algo más debe estar pasando. Hemos demostrado que las razones para que esto ocurra son muy simples. Los héroes, aquí, son las corrientes oceánicas”.

El agua del océano Antártico viene de unas profundidades tan grandes, y de unas fuentes tan distantes, que pasarán siglos enteros antes de que el agua que llega a la superficie haya experimentado los efectos del calentamiento global. En otros parajes oceánicos, como en las costas occidentales del continente americano o el ecuador, el agua superficial procede de una profundidad de apenas unos cientos de metros, por lo que los efectos del calentamiento son mucho más dramáticos.

“El océano Antártico es único -afirma Armour- porque trae el agua desde varios miles de metros de profundidad. Se trata de un agua muy antigua, que viene de muy hondo hasta la superficie y rodea todo el continente. Hay una gran cantidad de agua que llega continuamente a la superficie, y que no ha visto la atmósfera desde hace cientos de años”.

Las aguas superficiales del océano Antártico entraron por última vez en contacto con la atmósfera hace siglos, en el Atlántico Norte, para hundirse después en las profundidades y seguir tortuosos caminos a través de los océanos del mundo antes de reaparecer en la Antártida cientos, quizá miles de años después.

El calentamiento retardado del océano Antártico es un patrón que aparece habitualmente en los modelos climáticos globales. Pero los cupables de esa “resistencia” no habían sido aún identificados. “La vieja idea -explica Armour- era que el calor recogido por el agua de la superficie solo se mezclaba con el resto mucho más abajo, lo que llevaba a un calentamiento lento. Pero nuestras observaciones muestran que el calor recogido es llevado lejos de la Antártida, hacia el norte, a lo largo de la superficie”.

Vientos huracanados del oeste que azotan constantemente la Antártida actúan para empujar las aguas superficiales hacia el norte. Una vez en el Atlántico, el flujo hacia el norte de la superficie oceánica continúa sin interrupciónes hasta el Ártico. El estudio utilizó colorantes en los modelos de simulación informáticos para demostrar que el agua de mar que ha experimentado la mayor parte del cambio climático tiende a agruparse en torno al Polo Norte. Y ese es uno de los motivos por los que el océano y los hielos del Artico absorben la mayor parte del calentamiento, mientras la Antártida permanece al margen.

“Los océanos están contribuyendo a aumentar el calentamiento en el Ártico a la vez que lo reducen alrededor de la Antártida -explica Armour-. No se puede comparar directamente el calentamiento en los dos polos, ya que éste se está produciendo como consecuencia de circulaciones oceánicas muy diferentes”.

Saber hacia dónde va el calor extra atrapado por los gases de efecto invernadero, e identificar la razón por la que ambos polos se están calentando a velocidades diferentes ayudará a los científicos a predecir mejor las variaciones de temperatura en el futuro.

“Cuando escuchamos el término ‘calentamiento global’ -concluye Armour- solemos pensar en un calentamiento que se produce en todas partes al mismo ritmo. Nos estamos alejando de este concepto para ir más hacia la idea de patrones regionales de calentamiento, que están fuertemente determinados por las corrientes oceánicas”.

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