Crisantemos

Publicado por el nov 1, 2013

Compartir

Hasta de noche brillan en las huertas los crisantemos.

Es lo único que aún tiene vida en los huertos que languidecen porque han llegado las plantas anuales al final de su luz y de sus días. Pero no los crisantemos, que son flores de día corto y florecen cuando la luz va a menos, y se apagan antes los crepúsculos.

A mí se me hace ya de noche cuando paseo por la tarde, y estas flores me sirven de guía, de faro, porque se ven de lejos en la oscuridad del campo. Tienen, además, unos tallos muy altos que se yerguen pero no por ellas mismas, sino con la ayuda de alguna estaca que les ponen los paisanos, y en ocasiones se dejan caer, como desmayadas, sobre el tronco de algún frutal, casi siempre un manzano, que se alimenta de la misma tierra que estas flores y con las que comparte raíces, pájaros, lluvias, días, sombras y oscuridades.

Es como si ya nacieran sin más fuerza estas flores que la de su color rojo, o de un amarillo muy pálido, o de un blanco que fosforece en la noche. Hace unos días vi los primeros crisantemos blancos bajo un alpendre, en dos cubos de agua, cortados ya para venderlos en la feria de este día uno de noviembre, que es una feria muy concurrida y más florida que las ferias de primavera.

Hay quien todavía confunde a los crisantemos con las margaritas, y he ido a más de una boda en la que estaba llena la iglesia de crisantemos, creyendo que eran otra cosa, y mientras daban la misa pensaba yo lo poco consciente que era ese matrimonio de las flores tan tristes que habían traído a un día tan alegre. Para mí estas cosas tienen importancia. Porque yo no quisiera crisantemos en mi tumba. Me traen malos recuerdos. El recuerdo de esta época en otros años. Los días más tristes de mi vida. Y por más que se empeñen los crisantemos en alegrar las huertas con sus colores tan vivos, paso por delante, ya casi de noche, y siento un escalofrío al ver estas flores que honran a los difuntos.

A mí, en este día del año, que me pongan ramas de haya y de roble. Y de aliso florecido; y ramas de tilo, que son rojas como azafranes.

Qué vida más triste tienen las flores del crisantemo.

Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, 1-11-2008
Fondo de Artículos de
Aceytuno.com

Con motivo del vigésimo aniversario escribiendo para la prensa de Naturaleza, traigo hoy, tal vez aún sin marchitar, otro artículo de hace unos años.

Buen día,

Mónica

Compartir

ABC.es

Diccionario de la Naturaleza © DIARIO ABC, S.L. 2013

No hay otra forma de amar a la Naturaleza entera que desde el lugar que nos ha tocado en suerte; amarla por siempre y para siempre, en la imaginación, donde nada muere. Más sobre «Diccionario de la Naturaleza»

Categorías
Etiquetas
Calendario
noviembre 2013
L M X J V S D
« oct   dic »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930