José Ignacio Lapido: «A mí me escuchan pocos pero selectos»

Publicado por el abr 23, 2013

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El nombre de José Ignacio Lapido representa todo aquello que cualquier músico desearía ser. Tranquilo, creativo, humilde y honesto. El poeta eléctrico regresa con un sensacional disco «Formas de matar el tiempo», el séptimo en solitario. Son diez temas repletos de amor, de momentos, de situaciones y de vivencias, de experiencias inolvidables y que se estiran en el tiempo.  De  «desvaríos», como reza la canción.  

- «Se agotó el filón del oro/se bebieron el ron/se largaron todos/me he quedado solo». Parece que se trata de una historia de la crisis…

- Bueno… cualquiera que camine por una calle española se dará perfecta cuenta de lo que quiero decir. Comercios, oficinas, bares y todo tipo de negocios que abrieron no hace mucho están cerrados, con el cartel de se traspasa, se alquila, se vende… es como una película de esas en las que ha ocurrido una catástrofe nuclear y sólo quedan unos pocos humanos… bueno… es un poco exagerado, pero parece que el esplendor de ayer, hoy es sólo un mal sueño. De eso habla la canción. De motores gripados, de talleres cerrados y de ciudades fantasma.lapido

- Y esta otra, «La vida es puro delirio, nunca nos dan a elegir / mañana la Gloria, hoy el martirio / la Historia se escribe así / Piedras, puñales y tiros», no sé si es más pesimista u optimista. Según se mire. ¿En qué se ha inspirado?
- Creo que es un retrato hiperrealista de lo que nos espera, y que la tradición judeo-cristiana se encargó de enseñarnos: la vida es un camino de espinas, pero cuando estemos muertos nos espera el paraíso. Hay que tomarse a broma todo esto porque si no te amargas, por eso en la canción la reina de Saba y yo preparamos una rebelión. Una rebelión contra la realidad.

- El disco es muy acústico, me genera un ambiente de pesimismo y de nostalgia. ¿Acaso el futuro es algo pesimista?
- El futuro no existe, partiendo de esa premisa… Y no existe por una razón ontológica: lo que no ha sido no puede ser. Ya veremos cómo amanece mañana, pero yo me fío mucho de mis huesos, y mis huesos me dicen con sus crujidos que mañana, pasado mañana y el otro la cosa va a estar con nubarrones muy negros.

- ¿De qué «No hay vuelta atrás»? La canción me recuerda, no sé por qué, a Bunbury, y parece que un canto al realismo, a asumir que la vida es lo que es… ¿Era la intención?
-Creo que me he pasado un poco en este disco intentando definir lo que es la vida. Espero que se me perdone el atrevimiento. En la canción que mencionábamos antes decía que «la vida es puro delirio», en esta, digo que «la vida es dura como el olvido y breve como una caricia»… qué quiere que le diga… ¿nos vamos al bar de la esquina a tomarnos unos vinos?

- Incluso la portada es llamativa. Unas fichas de dominó, me recuerda mucho a las personas mayores, a la tranquilidad de esperar al ocaso. Tiene esa intención o es un homenaje a los sabios? ¿Acaso no escuchamos a los viejecitos?
- Yo tengo ya 50 años. A mí me escuchan pocos pero selectos.

- Ha utilizado amplificadores y micrófonos antiguos para darle más calidez al sonido. Creo que bien conseguido. ¿Hay que fijarse en cómo se hacían antes las cosas para hacerlo bien en el presente?
- Una vez vi un reportaje en televisión sobre los oficios antiguos de artesanía y manufacturas que habían desaparecido con las nuevas tecnologías y los nuevos materiales, y me pareció terrible, cuánto conocimiento perdido. En los años 80 yo iba a los estudios de grabación y tenían arrumbados los amplificadores antiguos de válvulas y los órganos Hammond porque los técnicos decían que hacían mucho ruido, que los sintetizadores emulaban esos sonidos sin ruido de fondo… preferían no grabar baterías de verdad si había un buen sampler… en ese plan: qué estafa. Ahora escuchas los discos de los años 80 y te das cuenta de que el sonido es penoso.

- ¿Cuándo crees que se escriben mejores canciones?
- Cuando se sabe lo que vas a decir y cómo decirlo. Eso puede suceder a primera hora de la mañana o a media tarde, pero que te pille con una guitarra entre las manos.

- Según tengo entendido, percibe el hecho de componer como «correr una maratón sin beber agua». ¿Ve el proceso creativo como algo doloroso?
- Se trata de un dolor placentero, valga la contradicción. Si dejas las canciones demasiado tiempo en tu cabeza pueden pudrirse, con lo que eso puede acarrear. Hay que sacarlas de ahí, pero sucede a menudo que las muy hijas de puta no se dejan.

- He leído que practica algo de deporte, pádel, ¿cuáles son las mejores «Formas de matar el tiempo»?
- Este año ya no hago nada, sólo saco el perro a pasear, o mejor dicho, él me saca a mí. El año pasado y el anterior iba un día a la semana a jugar un poco al pádel con Tacho González, batería de 091, Nani y Andrés de los Mutantes, Alejandro de Lori Meyers y otros que se apuntaban. En cualquier caso el título del disco juega con el doble sentido de matar el tiempo, el figurado y el literal: asesinar el tiempo en un acto de autodefensa.

- ¿Es Lapido un artista de culto o para ser bueno hay que ser reconocido de forma masiva? ¿Por qué Lapido no es un artista de público mayoritario?
- No tengo ni puñetera idea. Supongo que mi música no se ajusta a las pautas del gusto mayoritario. No hay que darle demasiadas vueltas a esta circunstancia. Eso sólo me afecta a mí (y a mi cuenta corriente, que todo hay que decirlo) pero la gente que compra un disco no tiene por que compartir ni hacerse cargo de las circunstancias personales de un músico, lo que quiere es oír buenas canciones, y eso es lo que intento darles yo.

- ¿Siente que ocupas el lugar que te mereces en el mundo de la música?
- Pues… la verdad es que debería dedicar más tiempo a reflexionar sobre cuál es el lugar que ocupo en el mundo de la música, quizá sea ese del que hablaba en mi anterior disco: en medio de ningún lado. No sé… No contemplo la música como una competición. Cada uno hace lo que mejor sabe y a unos les va mejor que a otros, no hay que darle más vueltas.

- Cambiaría tu forma de entender la música para hacer una canción que te reportara más fama?
- Lo diré con una metáfora: no.

- Siempre lleva a cuestas una Gibson SG. ¿Es la guitarra más bonita de la historia?
- «Bonita» no es un adjetivo que le cuadre a la SG. Es… mi guitarra, y punto. Con sus desconchones e imperfecciones. Lleva conmigo desde el año 81. Si me la robaran estoy seguro de que lloraría.

- Después de casi 30 años en el mundo de la música, ¿ha cambiado mucho la manera en que afrontas el hecho de grabar un disco o de salir de gira?
- El principal cambio se debe a la autogestión que tengo sobre mis grabaciones. No dependo de una compañía que me diga quién debe ser el productor ni en qué estudio debo grabar ni quién va a diseñar la portada. Eso ya pasó para mí. Desde el año 2005 soy yo el que decide cuándo y cómo. En cambio salir de gira sí sigue siendo un poco igual. Enchufas la guitarra al ampli, empiezas a tocar y la gente, que es muy amable, aplaude cuando acaba una canción. Tú te secas el sudor y si hay suerte cobras al final.

- Hoy en día la música parece que está hecha para «usar y tirar», pero músicos como usted son de esos que tienden a perdurar en el tiempo. ¿Siente que sus canciones son eternas?
- La Eternidad… qué gran tema. Yo, cuando escucho el Requiem de Mozart, doy gracias a los dioses del Partenón por haberlo permitido. Cuando me pongo a los Creedence, a Dr. Feelgood, a los Sex Pistols, a Skip James, a los Beatles o a los Kinks enciendo una vela a Santa Cecilia, que es la patrona del gremio y que creo recordar que sufrió el martirio. Si una mínima parte de estas sensaciones las pudiera provocar con mi música, me sentiría muy satisfecho.

- Hoy en día, ¿se puede vivir de la música?
- Las cuestiones contables son difíciles de explicar. Los oficios libres, como el de músico, van por épocas. Puedes tener una racha buena y luego pasarte años sin levantar cabeza. Es duro, pero la afición nos puede. Durante años yo he alternado el rock con otros oficios mejor remunerados. Ahora mismo sólo me dedico a la música.

Próximos conciertos

10 de mayo – sala B – Murcia 23:00

11 de mayo - Sala Wah Wah  - Valencia 22:30

18 de mayo - Sala el tren Granada 23:00

24 de mayo - Sala Sidecar- Barcelona 22:00

25 de mayo - Sala López -Zaragoza 21:00

31 de mayo - Sala Caracol- Madrid 21:30

7 de junio – Sala Azkena – bibao 21:30

8 de junio- Sala Porta Caeli – Valladolid 21:00

Foto: Antonio Arabesco

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