Leyendas de Hampden

Publicado por el Oct 13, 2010

Compartir

Hampden Park. ¿Suena bien, eh? Es uno de esos míticos templos del fútbol mundial cuyo solo nombre ya evoca pasión, espectáculo, gestas pretéritas y hazañas por venir. En tan lustroso escenario volvió la mejor selección española de todos los tiempos a homenajear a aquello por lo que tiempo ha se decidió levantar Hampden, al fútbol.

2-3 tras un partidazo de los de antes, con los españoles enhebrando jugadas imposibles y los escoceses tirando de casta para plantar cara a un rival, hoy día incontestable para cualquiera. Lo lograron, plantaron cara. Y aunque los españoles recordemos que fue un 12 de octubre y en Glasgow donde Villa igualó a Raúl González Blanco como máximo goleador de la historia de la Roja, lo que quedará en la memoria de Hampden será que allí jugó el mejor equipo del mundo y que los chicos de casa compitieron con dignidad.

Será otro más de los cantares del poemario épico del fútbol y una vez más estará en él Íker Casillas. Sí, ya sé que hoy toca hablar de Villa y su plusmarca goleadora, o de la enésima aparición oportuna de Fernando Llorente. Ellos han sido los protagonistas del día, pero yo prefiero hoy prestarle atención al portero. Volvió Casillas al escenario donde se consagró como meta milagroso y donde acuñó esa apariencia de eterno joven que todavía hoy, 8 años después de aquello, exhibe. Yo fui de los que se mostró crítico con Casillas antes del Mundial por su rendimiento durante la temporada. Dudaba de su solvencia.

El otro día, tomando unas sidras por el casco viejo de San Sebastián, topé con un futbolero catalán que me hizo comprender lo equivocado que estaba. Se hacía llamar Juan y se reveló como un culé visceral y aficionado folclórico. Cuando comprendió que, pese a ser de Madrid como soy, yo no era responsable de la sentencia del Estatut, ni ningún Romanones reencarnado, brotó la cordialidad y me recordó que fue en la final de la última Copa de Europa que conquistó el Real Madrid, a mí eso de la Champions me parece malsonante e innecesario, donde Casillas empezó a labrarse su leyenda de acróbata providencial. Juan refrescó mi memoria. Tras una irregular temporada, Casillas emergió del banquillo en aquella final para convertirse en el héroe de la jornada. Efectivamente, así se resume Íker. La regularidad no es su fuerte. Se equivoca a veces, pero sus errores nunca son fatales y sin embargo sus aciertos sí que trascienden. Si hubiera sido la decimoquinta jornada de Liga, quizá el mostoleño habría cantado en aquel partido. Pero no, era una final y era en Hampden. Y allí, ya se sabe, gustan las leyendas.

 

Quizá también te interese:

El crédito de Casillas

 

Compartir

ABC.es

La nariz de Tassotti © DIARIO ABC, S.L. 2010

Recuerda el pasado, disfruta el presente y sueña el futuro de la Roja con ABC.esMás sobre «La nariz de Tassotti»

Etiquetas
Twitter
Calendario de entradas
julio 2017
M T W T F S S
« Aug    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31