Defensa de circunstancias para el extraño partido en Minsk

Publicado por el Oct 12, 2012

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El Bielorrusia-España de esta noche llega envuelto en una extraña atmósfera. Con la retransmisión televisiva todavía en el aire, a estas horas todo hace pensar que hoy habrá que hacer un viaje en el tiempo y volver a seguir el fútbol por el transistor, regreso a una época romántica pero que creíamos superada. El asunto puede revestir más gravedad de lo que parece. En estos tiempos de agonía del periodismo, en los que la imagen del mundo que recibe el público se elabora por redactores pegados a su silla y a mil pantallas y no por reporteros en el campo de batalla, mucho me temo que a los españoles les van a contar el partido periodistas que ni siquiera lo han visto. La del enviado especial es una figura en vías de extinción y hoy parece que más de uno la va a echar de menos. Consolémonos pensando que esto viene ocurriendo con cosas mucho más importantes que el fútbol.

El caso es que, podamos verlo o no, el choque de Minsk tiene su miga. A pocos días del decisivo duelo en el Calderón contra Francia, la selección española está obligada a ganar para llegar a esa cita igualada a puntos con los franceses, que ahora tienen una ventaja de tres puntos tras haber disputado un partido más. Los bielorrusos son, tras españoles y franceses, los más fuertes del grupo. Esta será de las visitas más comprometidas de la fase de clasificación y ya vimos lo que hubo que bogar para derrotar a Georgia, un oponente a priori más débil. A la dificultad del rival se añade la del frío. A la hora del encuentro se esperan pocos grados por encima de cero en el estadio del Dinamo.

Pero los principales motivos de preocupación para Del Bosque ante este partido se los da su propio equipo, sobre todo las bajas de los dos puntales barcelonistas de la defensa, Puyol y Piqué. A la ausencia del primero ya se había acostumbrado el seleccionador y con el extraordinario rendimiento del dúo Ramos-Piqué había resuelto, y de qué manera, la papeleta. Pero ahora tampoco está Piqué y al salmantino sí que solo le queda la opción de improvisar. La solución más ortodoxa sería la de alinear al madridista Raúl Albiol. Es un central con oficio, sobrio y de garantías. Tiene uno a veces la sensación de que a Albiol lo penaliza su bajo perfil mediático, pero siempre que juega se muestra como un zaguero fiable, de esos que hace lo que toda la vida se ha esperado de un defensa, que no se meta en líos y que deshaga los que se encuentra.

Quizá en el equipo de orfebres que es la actual selección española no baste con eso para entrar en el once. Por eso, Del Bosque parece inclinarse más por la opción de Busquets como central e incluso contempla la de Javi Martínez. Conocida es la devoción futbolística del seleccionador por el mediocampista del Barça, pero precisamente por eso cuesta imaginar que vaya a sacarlo de la demarcación en la que lo ha enamorado, la de medio defensivo. Al flamante fichaje del Bayern lo avala que ya ejerció de central gran parte de la temporada pasada a las órdenes de Bielsa en el Athletic. Ante un rival como Bielorrusia, que, presumiblente intentará jugarle a España al contraataque, Busquets y Martínez parecen más adecuados que Albiol: tienen más velocidad y más sentido táctico a la hora de tapar espacios. La mayoría de pronósticos apuestan por Busquets. No sería la primera vez que Del Bosque los rompe.

 

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