América Latina: ni la euforia de ayer ni los miedos de anteayer

Publicado por el sep 16, 2015

Compartir

americalatina2_41

 

 

El periodo 2003-2008 fue un lustro de bonanza espectacular para la región en el que creció un promedio de más del 5 por ciento anual gracias en gran medida a los altos precios de las materias primas, los bajos tipos de interés y la abundancia de liquidez. Sin embargo, el crecimiento económico de la región ha caído precipitadamente desde 2010, y el quinquenio 2010-2015 se ha caracterizado por una notable desaceleración de las economías latinoamericanas.

Esta etapa de contracción obedece fundamentalmente a la reducción del crecimiento de China, a la etapa final de expansión monetaria de EE.UU., a la lenta recuperación de la Unión Europea y a un brusco descenso del precio de las materias primas que han caído en más de un 40 por ciento desde el año 2011 hasta hoy. Todo ello podría anticipar una etapa mucho más difícil para América Latina, que ya añora el mejor lustro de su historia reciente. En este sentido, de acuerdo con la mayoría de las estimaciones, América Latina crecerá nada más que un 0,5% en 2015, aunque esta cifra debe ser analizada con reserva porque  porque si Brasil, que representa más del 40% del PIB de América Latina, cae un 1%r tracciona toda la región hacia la baja. .

A pesar de la ralentización de la economía todo parece indicar, y por diversas razones, que nos enfrentamos a una crisis de características radicalmente distintas a las vividas por América Latina en el pasado. Una de las fortalezas de América Latina, en la actualidad, es su bajo nivel de endeudamiento. Por ello, es incorrecto analizar la región utilizando criterios de otras épocas, porque goza de mayor vigor y solidez macroeconómica que antes. Otra de las virtudes es que las reservas de los Bancos Centrales son abundantes y afortunadamente están siendo bien custodiadas, lo que puede representar un buen “colchón” en estos tiempos turbulentos. Por otro lado, tanto la estabilidad política, como el fortalecimiento institucional, la seguridad jurídica, la sensatez en la política macroeconómica, la facilidad para hacer negocios y la apertura comercial al mundo parecen constituir cuestiones prioritarias en muchos países de la región. Además, en las últimas décadas, América Latina tomó nota de sus errores y la mayoría de sus países puso fin al desorden fiscal y renunció a manipular el valor de la moneda. En definitiva, la macroeconomía está suficientemente ordenada para hacer frente a esta coyuntura.

Será la microeconomía la que cobrará un papel fundamental en esta instancia. El desafío del invertir y mejorar la formación del capital humano, la necesidad de fortalecer las instituciones para lograr una logística eficiente en la previsión del sector de infraestructuras, la importancia de agilizar y brindar facilidad para abrir empresas constituyen variables clave para la remodelación que necesitan las matrices productivas de la región y para que el mundo encuentre en América Latina un terreno fértil al que destinar inversiones de calidad.

En definitiva, nuevamente es hora de dar un salto cualitativo de reformas para mantener el éxito en la reducción de la pobreza, continuar con el ensanchamiento de las clases medias y generar un auténtico modelo de desarrollo. La región tiene una imperiosa necesidad de incrementar su productividad laboral y empresarial, que es de las más bajas del mundo. Una apuesta por más y mejor educación, una mayor facilidad para los negocios, y un trabajo de políticas públicas orientado a una mayor competitividad y a la diversificación de la matriz productiva serán clave para que los países puedan aprovechar todo el potencial de su tejido social, caracterizado por una nutrida población joven. Transitamos a gran velocidad por un tiempo nuevo en el que el desarrollo de la economía del conocimiento será un factor determinante para configurar el grado de competitividad de las sociedades.  Aquellos países que opten decididamente por este modelo serán los que mayor éxito obtengan.

Frente a este nuevo escenario en el que se encuentra América Latina, sería un error caer en la parálisis del pesimismo (como fue también un error la “exitomanía” en el momento de auge) o poner el acento exclusivamente en la macroeconomía y en ajustes que solo empeorarían la situación. Evidentemente, también se tendrá que reducir el gasto público, pero solo aquel que no tenga impacto social y que solamente alimente burocracia ociosa. Pero el camino no es otro que el de adoptar políticas públicas concebidas para una mejorara de la calidad de los servicios, la transparencia y la rendición de cuentas de la Administración, una fuerte y decidida apuesta por el talento y la educación y promover la modernización y una logística idónea en materia de infraestructuras. Todo ello debe hacerse al mismo tiempo que se continúan impulsando entornos de seguridad jurídica que dinamicen las economías de la región. En resumen, en la aplicación de esta agenda ambiciosa, estratégica y audaz de alcance iberoamericano reside un futuro de desarrollo y progreso para los países de nuestra comunidad.

 

Compartir

ABC.es

Momento Americano © DIARIO ABC, S.L. 2015

Un espacio para la actualidad Latinoamericana. Relatos que mantienen el vínculo entre las dos orillas del Atlántico combinando análisis con información.Más sobre «Momento Americano»

Categorías
Etiquetas
septiembre 2015
L M X J V S D
« jul   nov »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930