Cuando el silencio es complicidad

Publicado por el feb 25, 2015

Compartir

choques-venez--644x362

La semana pasada se cumplió un año de la detención y encarcelamiento de Leopoldo López. Para conmemorar tan ignominiosa efeméride, Maduro envió a más de ochenta hombres encapuchados y armados hasta los dientes para detener con empujones al alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma. Consumado el ilegitimo arresto, ahora Maduro persigue privar de la inmunidad parlamentaria al diputado de la Asamblea Nacional y coordinador nacional de Primero Justicia, Julio Borges, como ya hizo con la diputada y dirigente de Vente Venezuela, María Corina Machado.

La incompetencia chavista, encarnada en Maduro, esa criatura que representa la quintaescencia y también el desenlace de esa lamentable aventura que se ha denominado “socialismo del siglo XXI”, deja un saldo de veinticinco mil muertes anuales y una economía cuya ruina es de tal magnitud que el pueblo de Venezuela no encuentra productos básicos ni medicinas en los anaqueles de los supermercados y farmacias.

Consciente de su ineptitud para gestionar los servicios mínimos del Estado y acorralado por su propia incapacidad, el dictador ha decidido despojarse de todo disfraz democrático y emprender, sin pudor, una huida hacia delante con consecuencias trágicas para el pueblo que cree acaudillar. Ayer, durante una protesta, asesinaron a un adolescente de un tiro en la cabeza. La muerte de este chico se suma a las más de 40 muertes violentas registradas en las protestas del último año.

Venezuela es prisionera de una dictadura que se asemeja a los más viles regímenes sanguinarios de la historia reciente de América Latina. Una parte de nuestra historia que la mayoría de los latinoamericanos no estábamos dispuestos a repetir. Los miembros de la oposición venezolana, devenida en una auténtica resistencia pacífica al chavismo, están siendo víctimas de un flagrante atropello a sus derechos fundamentales y libertades individuales.

Es hora de redoblar la condena con la máxima firmeza a la brutal represión política que ha emprendido la dictadura venezolana contra su propio pueblo.

Quien calla, esta vez sí otorga. Es demasiado evidente que están siendo violadas las garantías procesales más elementales en un desafuero que no obedece a la persecución de hechos delictivos sino que se explica por el afán de desplegar una arbitraria represalia contra el adversario político a fin de criminalizar a la oposición y poder ocultar el fracaso de sus políticas.

Es demasiado evidente para que los líderes de la región y del mundo miren hacia otro lado.

En Venezuela se conculcan los principios fundamentales de la democracia, el respeto por los derechos humanos y la garantía de las libertades individuales. No podemos permanecer callados. No podemos, ni queremos. Porque no solo dejaríamos solos a los demócratas de Venezuela, sino que nos traicionaríamos a nosotros mismos, abjuraríamos de los valores que defendemos y, que de la misma manera que los queremos para nosotros, los queremos para todos los demás.

Compartir

ABC.es

Momento Americano © DIARIO ABC, S.L. 2015

Un espacio para la actualidad Latinoamericana. Relatos que mantienen el vínculo entre las dos orillas del Atlántico combinando análisis con información.Más sobre «Momento Americano»

Categorías
Etiquetas
febrero 2015
L M X J V S D
« ene   mar »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
232425262728