Perspectivas de América Latina en 2015

Publicado por el dic 5, 2014

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¿Se acabo la fiesta?

Los análisis sobre la región repiten como un mantra que el frenazo de la economía china y el cambio de política monetaria en EE.UU. están afectando y van a seguir haciéndolo muy negativamente en el crecimiento de América Latina. Esta vez, el diagnóstico es unánime: la ralentización de la economía mundial acarrea consecuencias en los rendimientos de las economías de la región y exige tomar medidas decididas, urgentes y de fondo.

Mientras que el quinquenio 2003-2008 fue un periodo de bonanza sin precedentes para la región, que creció un promedio del 5 por ciento anual gracias en buena medida a los altos precios de las materias primas, los bajos tipos de interés y la abundancia de liquidez, el periodo 2010-2013 se caracterizó en cambio por una desaceleración acusada. Esta etapa de contracción obedeció a la reducción del crecimiento de China, a la etapa final de expansión monetaria de EEUU y a la lenta recuperación de la Unión Europea. Todo ello parece ser el preludio de una etapa mucho más compleja para la región, que en este momento añora el mejor lustro de su historia reciente.

¿Y ahora qué?

Ante la lenta recuperación de las economías desarrolladas, una menor liquidez en el mundo, y la moderación del crecimiento económico chino los ajustes en las previsiones para la región no se hicieron esperar. Por ejemplo, el FMI ha revisado sus previsiones a la baja: mientras hace algunos meses proyectaban un 3.3 % anual de crecimiento, ahora no auguran más de un 2 %. La CEPAL también vaticina un crecimiento de la economía regional en torno al 2.2 % para el 2015. No sería extraño que los ajusten sigan siendo a la baja.

No se puede soslayar el hecho de que no todos los países tienen las mismas proyecciones. Algunos, como Panamá Colombia y Ecuador, crecerán más que Argentina. Venezuela y Brasil de acuerdo a estas proyecciones.

Los países de la región van a enfrentar la coyuntura global de manera diferente por diversas razones. Por ejemplo, el mercado petrolero influye en toda la región, pero su impacto es distinto en cada país. Son muchos los factores que pueden explicar el descenso del precio del crudo, por un lado el descenso de la demanda de China; por otro, y más importante, un aumento de la oferta motivado por la producción no convencional de petróleo (fracking). También puede influir la falta de acuerdo en el seno de la OPEP para reducir la producción de crudo.

Este bajo precio va afectar a la región de la siguiente manera: mientras que a Venezuela, México, Colombia, países productores y por tanto exportadores, los va a perjudicar al reducir sus ingresos,  aquellos que importen petróleo posiblemente se verán favorecidos al reducirse los costes asociados a la adquisición de hidrocarburos.

Cabe destacar que este proceso de disminución de precios de materias primas no solamente afecta al petróleo, sino también al cobre chileno y a la soja producida y exportada fundamentalmente por Argentina Paraguay Uruguay y Brasil.

Otra dificultad por la que atraviesa la región la representa la volatilidad de los flujos de capitales. Chile, Brasil y Colombia han sido conscientes de este fenómeno y fueron modificando en mayor o menor medida los tipos de cambio. La volatilidad es especialmente peligrosa porque como respuesta a la salida de capitales se está respondiendo en algunos países con procesos devaluatorios.

Desaceleración China

Con respecto a China, irrumpió con fuerza en América latina en 2002, alcánzanosle en 2013 los 250 mil millones de dólares de flujo de capitales entre el conjunto de la región y el gigante asiático. Hoy, la mayoría de los países de la región tienen a Pekín como primer o segundo cliente de sus exportaciones. Pero la producción manufacturera china y el precio de los commodities están íntimamente relacionados, y hay que destacar que la primera está cayendo. Inevitablemente, esto acarreará consecuencias en la región.

Cabe subrayar lo mucho que están prestando los bancos chinos a los países de la región, de hecho, China ha prestado en los últimos tiempos más que el total del volumen de los préstamos concedidos por los bancos multilaterales.

Para Latinoamérica no es lo mismo que China crezca al 7 % anual que lo haga al 11 %. Para que el gigante se siga moviendo quizá haya que desplazarlo desde un modelo de exportaciones e inversión hacia un modelo basado en el consumo y los servicios. Hacer esto sin que China sufra una crisis financiera o mayor desaceleración económica parece una tarea harto complicada. Los interrogantes clave en torno a la actitud China persisten ¿lo va a hacer?, ¿cuánto tiempo va a tardar? y ¿cómo lo va a hacer?

Asimismo, es fundamental que la economía europea crezca. Si Europa crece a China le va a ir mejor y por tanto a Latinoamérica le irá mejor.

 

Fortalezas y riesgos

Una de las fortalezas de América latina es su nivel bajo de endeudamiento. Otra de las virtudes es que las reservas de los Bancos Centrales son abundantes y afortunadamente están siendo bien custodiadas y pueden representar un buen colchón en épocas de turbulencias.

Todo indica que la región es más resistente a choques externos que en otros tiempos. Sin embargo, otro riesgo emerge en este contexto: las empresas que están endeudadas en mondadas duras, si se generalizara una política de devaluaciones, las compañías tendrían serias dificultades para afrontarlas.

Por tanto, la política macroeconómica y las tasas de interés serán claves mientras haya espació para hacer maniobras expansivas. Por otro lado hay que decir que la política fiscal también se deterioró en la región porque no recogió los rendimientos derivados de las políticas de estímulo aplicadas después de la crisis.

Reformas y Clases medias

Se han celebrado elecciones en muchos países de la región durante este 2014. Las sociedades se han decantado por el continuismo en Brasil, Uruguay y Bolivia, Han obtenido triunfos los proyectos de izquierda que venían gobernando. No obstante, Brasil Uruguay y Chile parecen haber optado por equipos económicos ortodoxos a pesar del continuismo de la izquierda en sus gobiernos.

Uno de los grandes retos es conservar las clases medias en la región. Las clases medias representan una garantía de estabilidad social y política y son el motor de la prosperidad de las sociedades latinoamericanas actuales. Quizá no haya nada más difícil de gestionar políticamente que la pauperización de las clases medias. En un escenario de perspectiva de abundancia y principios de escasez la política debe actuar de manera audaz y rápida.

En síntesis, la región se enfrenta a grandes desafíos que exigen reformas firmes, decididas y estructurales para equilibrar los modelos económicos agotados y los desajustes globales. Lo que no se puede negar es que las clases medias sufrirán los efectos del inevitable ajuste económico en casi todos los países de la región. Al no poder crecer América Latina al ritmo de hace cuatro años, solo se podrán mantener las clases medias emergentes emprendiendo reformas estructurales que incorporen tres grandes cuestiones en su agenda: modernizar las Infraestructuras para una integración efectiva, estimular la productividad fomentando el capital humano, y combatir de manera enérgica la informalidad en todos los niveles para reducir así la incidencia de la economía sumergida.

En conclusión, gestionar reformas estructurales es difícil, pero mucho más difícil es para una sociedad que sus clases medias regresen a la pobreza. Este fenómeno podría constituir una “bomba” social en algunos países de América Latina que desde la política se debe desactivar, fortaleciendo los logros y emprendiendo las inaplazables reformas.

 

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