Viajes con bebés: de atados en sacos a sillitas de última generación

Publicado por el oct 18, 2013

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Cada vez son más las medidas que se emplean para garantizar la mayor protección posible de nuestros niños cuando se trata de viajar en coche. Los avances científicos y tecnológicos se aplican tanto en la creación de automóviles como en las medidas de seguridad dentro de ellos. Sin embargo el uso de las sillitas de bebé se ha visto modificado a lo largo de las décadas, hasta llegar a las que en la actualidad podemos comprar, y que consiguen reducir las lesiones de los pequeños en caso de accidente.

Desde que Karl Benz patentase el automóvil en 1886, muchos han sido los elementos que se han utilizado para conseguir viajar con la mayor seguridad posible, sobre todo pensando en los niños.  Un repaso a los artilugios que a lo largo de este tiempo se han empleado nos dará una idea de la evolución no sólo del coche, sino de la ciencia en general, y de los cambios de mentalidad que durante este tiempo se han sufrido.

En los primeros años de este invento que revolucionó los medios de transporte, los niños eran metidos en pequeños sacos, que a su vez iban atados al propio vehículo. El objetivo era que los pequeños no se moviesen de sus asientos y permaneciesen tranquilos todo el viaje, evitando de esta manera incomodar al conductor. El manejo del coche requería concentración debido a lo novedoso de la actividad, por lo que los niños no eran bien recibidos en estos primeros paseos.

En esta época, y debido tanto a la escasez de coches como a la reducida velocidad de éstos, la seguridad, tanto de grandes como pequeños, no era una auténtica preocupación. Se trataba más de un pasatiempo para las clases adineradas que de un auténtico medio de transporte. Sin embargo, con el cambio de siglo la situación se vio modificada, y la fabricación por parte de Henry Ford hizo que poco a poco su uso se fuese masificando, alterando también el tráfico de las ciudades, que se veía mezclado con los carros tirados por caballos, por lo que la dificultad en la conducción fue en aumento, teniendo que esquivar tanto peatones como otros vehículos, y ampliando el tiempo que se pasaba dentro de ellos.

No fue hasta 1930 cuando se creó la primera sillita de bebé pensando, una vez más, en conseguir que los niños se quedasen quietos durante la marcha. A pesar de que durante estos años comenzaba a pensarse cada vez más en la seguridad del conductor, creando los primeros cinturones, el objetivo de la silla para bebé no buscaba más que comodidad para el resto de pasajeros, evitando que el pequeño molestase. Se trataba de una evolución del primer saco, pero en formato silla, sin pensar en la comodidad del niño o en evitarle lesiones.

Necesidad de una conciencia

Este sistema se mantuvo durante los siguientes 30 años, hasta que en la década de 1960 un diseñador suizo comenzó las primeras investigaciones con el fin de garantizar una mayor protección de los niños en caso de colisión. El primer modelo resultó ser un fracaso absoluto, ya que la sociedad no tenía aún conciencia de los peligros reales que entrañaba la carretera y las posibles consecuencias, por lo que sus ventas fueron muy escasas.

Viendo la poca repercusión que este nuevo invento tenía, en 1970 comenzó una campaña masiva de información social a nivel internacional en la que se pretendía explicar por qué las sillitas eran un accesorio recomendable para todos aquellos que tuviesen niños pequeños. No se trató únicamente de una actividad de las empresas fabricantes de sillas de seguridad, sino que asociaciones de padres y entidades médicas se aliaron para trasladar sus ideas al público. Conseguir que los padres comprasen las sillitas pasaba por demostrarles que sus hijos se exponían a un peligro real mientras estaban de viaje.

Estas acciones, unidas a las regulaciones específicas que los gobiernos comenzaron a elaborar al respecto,  dieron sus frutos, y desde 1985 el número de padres que compran sillitas para sus bebés no ha dejado de crecer.

Una mayor protección

Hoy en día la sociedad está totalmente concienciada de la necesidad de emplear este tipo de dispositivos, a parte de la normativa establecida en cada país que regula el uso tanto de cinturones como de sillitas especiales. Además, la variedad en el mercado es muy amplia, lo que permite a cada padre poder elegir en base a sus necesidades.

Los fabricantes invierten sus esfuerzos, año tras año, en obtener sillas de mejor calidad que mantengan lo más seguros posible a los niños, por eso es importante que los padres sean conscientes de estos avances, eligiendo la mejor silla a su disposición, ya que aún es elevado el número de muertos en accidentes porque no usaban la protección correcta. Sólo en 2011, 42 niños de entre 0 y 14 años perdió la vida en las carreteras españolas.

El uso de las sillitas, incluso en trayectos cortos y a baja velocidad, y su correcta instalación son dos de los mayores problemas con los que las organizaciones se enfrentan, ya que aún quedan familias que ponen poco cuidado al respecto. De esta forma, las campañas de sensibilización que se desarrollaron en la década de los 70 se mantienen casi en su totalidad en la actualidad, ya que con los pequeños toda precaución es poca.

También podéis leer esta información en ABC Familia.

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