Alergias: síntomas y recomendaciones

Publicado por el abr 10, 2014

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Las personas con alergias respiratorias sufren, en cualquier época del año pero especialmente en primavera, las consecuencias de enfermedades como la conjuntivitis, la rinitis o el asma.

En las citadas enfermedades se produce una inflamación, respectivamente, de la conjuntiva del ojo, de la mucosa de la nariz y de la mucosa de la vía respiratoria inferior (bronquios).

Los síntomas o molestias que se producen como consecuencia de dicha inflamación se muestran en la tabla I.

TablaI_Alergias

La inflamación que caracteriza a las enfermedades alérgicas se produce inicialmente como consecuencia de mecanismos producidos por la sensibilidad a determinadas sustancias alérgenas. Por otro lado, las personas sensibles en las que se ha iniciado esta inflamación reaccionan a su vez a otras sustancias que, sin ser productoras de alergia, pueden resultar irritantes respiratorios. En la tabla II se muestran las sustancias productoras de alergia y los irritantes más frecuentes.

TablaII_OK_Alergias

¿Qué hacer si se es alérgico?

En primer lugar, se debe seguir el tratamiento farmacológico indicado en cada caso por el médico. Esto es especialmente importante en los pacientes con asma. A veces estos pacientes consideran que sus molestias “no son para tanto” o “no merecen la pena” y dejan de utilizar el tratamiento inhalado prescrito. Esto puede llevar a la aparición de reacciones agudas inesperadas que les obliguen a acudir a Urgencias y, en ocasiones, pueden dar lugar a que la enfermedad se haga crónica y no responda al tratamiento.

En segundo lugar, se debe evitar exponerse a las sustancias productoras de alergia o a los irritantes. A continuación se indican unas medidas que pueden resultar útiles en este sentido:

  • Evitar la exposición a humos, polvos, olores fuertes, aire frío y seco, espráys, gases y vapores, así como a los cambios bruscos de temperatura.
  • Evitar salidas al campo o a zonas con abundante vegetación durante la primavera.

En caso de encontrase en estos lugares, permanecer el mayor tiempo posible en locales cerrados, sobre todo los días de viento.

Dormir con las ventanas cerradas.

En caso de viajar en coche, hacerlo con las ventanillas subidas. Evitar viajar en motocicleta en las épocas de polinización*.

  • Realizar la limpieza de la casa con aspirador, retirar el polvo con una bayeta húmeda y procurar que estas actividades no se realicen en presencia del paciente alérgico a los ácaros del polvo.

En estos casos, deberá hacerse una buena ventilación de la casa, intentando que la humedad relativa del ambiente doméstico no sea elevada (uso de habitaciones soleadas, calefacción, evitar la costa).

Evitar objetos que puedan almacenar polvo (estanterías repletas de libros, alfombras, tapices, adornos, etc.) y la ropa de cama se debe lavar semanalmente a una temperatura en torno a los 55°C.

  • Mantener las ventanas cerradas durante las estaciones de elevada producción de hongos (Alternaria y Cladosporium emiten sus esporas los días secos y cálidos del verano, Fusarium lo hacen durante los días húmedos del otoño).
  • En general, evitar la humedad en las habitaciones y en los cuartos de baño.
  • Evitar actividades que aumenten la exposición a pólenes y a hongos, como segar césped.
  • Retirar del entorno doméstico los animales a los que se sea sensible y evitar el contacto con animales de la misma especie en cualquier otro lugar.

 

Miguel Ángel Lobo Álvarez

Grupo de Trabajo de Enfermedades Respiratorias

 

*Para obtener información sobre los pólenes presentes en el ambiente consultar http://www.uco.es/rea/

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