Cigarrillos electrónicos: ¿truco o trato?

Publicado por el mar 26, 2014

Compartir

Los cigarrillos electrónicos (e-cigs) son dispositivos de variadas formas que liberan dosis variables de vapor de nicotina, su componente estrella, junto a propelentes tipo dietilenglicol (usado como anticongelante en los coches) o propilenglicol, glicerina y otros productos aromatizantes. Las tiendas especializadas han eclosionado como las setas de otoño en los últimos meses y, a menudo, ofrecen a los fumadores el trato de usarlos para dejar de fumar o disminuir el consumo de tabaco. Sin embargo, ni un solo de los fabricantes de e-cigs ha solicitado a las autoridades sanitarias el registro de producto terapéutico para dejar de fumar como tienen los chicles o los parches de nicotina de venta en farmacias. Por lo tanto, el trato tiene truco.

E-cigaretteEl truco es que los e-cigs tienen recargas que por término medio contienen 20 miligramos de nicotina por ml. La nicotina es una droga muy adictiva y muy venenosa. El contenido de 2 mililitros de recarga contiene 40 mg, cantidad suficiente para matar a un niño de 7 años si lo ingiere por accidente. Siendo precavidos, las recargas de los e-cigs deberían llevar la calavera de veneno bien visible. La nicotina es muy adictiva, sea cual sea la forma de inhalarla. La adicción a la nicotina es un problema de salud en si mismo que nadie debería renunciar a eliminar, incluso con la ayuda profesional que sea necesaria. Al no haber combustión, el e-cig es menos nocivo que el cigarrillo pero eso no lo convierte en un producto saludable. La nicotina es tóxica para el corazón y potencialmente carcinógena.

Los estudios reciente revelan que al inhalar un e-cig el pulmón sufre un estrechamiento bronquial similar al causado por un cigarrillo normal, seguramente por el efecto de los propelentes que forman el vapor. También se han detectado casos de neumonía grasa por la glicerina, una enfermedad grave y difícil de tratar. Se desconoce el efecto tóxico de los vapores liberados al ambiente por el usuario vapeador. Por lo tanto, la cautela aconseja no permitir su consumo en espacios públicos cerrados.

Por otra parte, no deberían venderse a menores seducidos por  sus variados aromas ni permitir la publicidad como ya anuncia la Directiva Europea en trámite. Estamos ante un truco monumental: presentar como un objeto lúdico un producto adictivo que puede incorporar a miles de adolescentes y retener a muchos fumadores en el consumo de nicotina.

 

Rodrigo Córdoba García. Miembro del Grupo Abordaje Tabaquismo de semFYC

Compartir

ABC.es

Medicina de familia © DIARIO ABC, S.L. 2014

Todo el conocimiento científico y el buen hacer de los Grupos de Trabajo de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) se ponen a disposición de los lectores de ABC Más sobre «Medicina de familia»

Categorías
Etiquetas