El triunfo de los actores “pijos” en Hollywood preocupa en Inglaterra

Publicado por el feb 11, 2015

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Las nominaciones a los Óscar de los británicos Eddie Redmayne y Benedict Cumberbach, en la categoría a mejor actor, han provocado un gran debate en Inglaterra. Quien destapó la caja de los truenos fue la actriz Julia Walters en el periódico The Guardian al afirmar: “Gente como yo no tendría ninguna oportunidad hoy en día”. Actriz revolucionaria y una gran dama del teatro Walters pertenece a la clase obrera británica, una mujer que no tuvo la oportunidad de educarse en un centro privado y luchó siempre por sus derechos. Ella triunfó en los setenta interpretando principalmente personajes de clase trabajadora como su papel de peluquera en Educating Rita. “Gente como yo no puede ir hoy a la Universidad. Yo pude porque conseguí una beca. Hay jóvenes que me escriben preguntándome cómo conseguirlo y no sé qué decirles. Lo cierto es que la clase trabajadora no está representada”.

De la misma opinión es el actor James McAvoy que ha afirmado en el Herald of Scotland que el dominio de los actores ricos en el Reino Unido “está dañando la sociedad”. El escocés, que se pagó su carrera en la escuela de drama trabajando en una pastelería, pone su granito de arena al debate sobre los intérpretes ingleses de clase alta, una controversia que ha ido agitándose en las últimas semanas. “Cuando hablamos de esto debemos ser muy claros. Hay muchos actores pijos que han estado en internados que ahora se sienten arrinconados. Nadie tiene nada contra un actor pijo al que le va bien”, sin embargo McAvoy explica su preocupación porque las nuevas generaciones de actores no vayan a tener las mismas oportunidades de trabajo. “Vivimos en un mundo que da miedo. Cuando un pequeño grupo domina la creación de las artes, de la cultura,  cuando una minoría se convierte en representación de una sociedad el daño es irreparable”. El actor, que vive en el norte de Londres, confiesa que las consecuencias se sentirán en el futuro “en cinco o en diez años vamos a ver cómo nos afecta”.

Eddie Redmayne y Benedict Cumberbatch encabezan la lista de actores que, educados en colegios privados, han conseguido triunfar, pero la lista de los actores pijos es extensa. En la exclusiva escuela Eton, donde Redmayne fue compañero del Príncipe Guillermo de Inglaterra, también se educaron Dominic West y Tom Hiddleston, en Stowe lo hizo Henry Cavil, en Bedales Jamie Campbell Bower, en Reed Tom Hardy, en Exeter Matthew Goode y en Tonbridge el protagonista de Downton Abbey Dan Stevens. También la nueva generación de actrices pertenece al mundo elitista de las artes como Rosamund Pike (Badminton), Alice Eve (Bedales), Juno Temple (Bedales), Carey Mulligan (Woldingham), Kate Beckinsale (Godolphin and Latymer), Imogen Poots (Latymer), Emilia Clarke (St. Edward’s), Emily Blunt (Hurtwood House) y Rebecca Hall (Roedean). El actor Sir Michael Gambon ha salido en defensa de todos ellos asegurando que “cuantos más Etonians mejor. Los dos o tres que están ahora actuando son genios. Cuantos más genios mejor. Tiene que ver con ser actor y querer interpretar y no con su lugar de procedencia”.

Dominic Dromgoole, director artístico del teatro Shakespeare Globe ha asegurado que el dominio de la escena por parte de los actores educados en colegios privados es “una gran preocupación” porque cada vez es más complicado para los jóvenes sin recursos conseguir un lugar en la interpretación. “Resulta muy difícil para los jóvenes sin oportunidades estudiar en una escuela de drama y esa es una vergüenza enorme. Hay actores con un talento inmenso pero son una ínfima porción del espectro social algo que me provoca miedo e inquietud”.

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